PDFs y Herramientas

Matemática y ciencias de todos los días


Padres y educadores de padres comparten diferentes maneras de crear oportunidades naturales para que los niños desarrollen su capacidad en matemática y ciencias. “La experiencia en casa puede ofrecer mucha información sobre matemática y ciencia; es con la experiencia de todos los días que aprenden los niños”, añade Shirley Barulich, maestra veterana de jardín de infantes en San Carlos. “[Hacer] que el aprendizaje sea parte de su vida [cotidiana] ayudará al aprendizaje permanente del niño”, añade.

La investigación demuestra que fomentar las habilidades en matemática y ciencia en niños de edad preescolar puede incrementar su buen rendimiento en la escuela y promover la confianza y el pensamiento crítico.

Contar todo lo imaginable

“A mis hijos les encanta contar su dinero”, dice Tara Nightengale, una madre de tres niños de San Mateo. Nightengale les muestra cuántos centavos hay en una moneda de diez centavos o en un cuarto de dólar. Los niños usan las manos para contar las monedas, lo cual les ayuda a comprender la cantidad real, añade.

“Cuente todo lo imaginable con su hijo de modo tal que él espere contarlo todo”, añade Paul Giganti Jr., profesor de desarrollo profesional del California Math Council (Consejo de Matemática de California) y autor de Matemática en casa (ver Recursos). “Cuente los escalones cuando sube las escaleras con ellos, o las servilletas cuando pone la mesa. Muéstreles las placas de los coches, lea las señales de límite de velocidad…; [en fin], haga ver a sus hijos que los números están en todas partes. Incluso jugar al ‘veo veo’ hará que busquen números”.

Permita a los niños explorar y descubrir

“Para mí el secreto es permitir que mis bisnietos exploren, descubran y adquieran experiencia [con destrezas] de prematemática y prelectura”, dice Diane Gordon, bisabuela y directora de Children, Nature and You (“los niños, la naturaleza y usted”). Los padres pueden preguntar: “¿Qué hoja es más grande? ¿Cuál es la más pequeña?”. También pueden decir “¡oh!, ¿viste salir la arena del cubo cuando lo inclinaste?”. “¿Por qué eso cabe ahí?”. Gordon añade que “todo se trata de hacer preguntas y dejarles que lo averigüen por ellos mismos”.

Michael O'Brien lleva a sus hijos a hacer “caminatas en silencio”. “Caminamos alrededor de la manzana y contamos cuántos sonidos escuchan. Sean dirá: ‘Oigo una bocina’ y Caitlin comentará sobre el viento”. Si escuchan un sonido nuevo los niños emplean sus sentidos para adivinar de qué se trata, dice O'Brien, maestro y padre de tres niños en edad preescolar en Mountain House.

Cuando los alumnos de Barulich encontraron una pila de semillas “hicimos que los niños observen su crecimiento y la maravilla detrás de todo eso”, recuerda. Tocaron las semillas, observaron cada detalle y adivinaron cómo las semillas podrían comenzar una nueva vida.

“Como padres y maestros nuestra tarea es ayudar [a los niños en edad preescolar] a dar sentido a lo que están viendo y experimentando”, agrega Nancy Lim Yee, directora de programa en el Centro de Desarrollo Infantil de Chinatown en San Francisco.

Emplee materiales de uso cotidiano

Janneth Linnell le pide a su hijo de tres años que ponga la mesa; él tiene que pensar “cuántas personas van a comer con nosotros y cuántos platos tenemos que usar”, dice Linnell, que también forma parte del Distrito Escolar Unificado de Santa Ana. Poner la mesa ayuda a su hijo a practicar cómo contar, pero a la vez refuerza la noción de que cada número representa una persona, un concepto matemático denominado “correspondencia”. El niño también pone calcetines especiales cada uno con su par y con ello aprende sobre colores, el concepto de par y patrones de clasificación.

“Es importante que los niños se sientan estimulados...usando sus sentidos”, explica O'Brien. La familia lleva cestas para recoger objetos en sus paseos, como algo verde, algo punzante o algo suave, por ejemplo. Ellos abren la puerta para escuchar la lluvia mientras preguntan: “¿Oyen algún ritmo? ¿Dónde va a caer la próxima gota? ¿Está lloviendo con más intensidad o más suavemente?”. También cultivan hortalizas, usan una regla para calcular a qué distancia plantar las semillas y salen todos los días para observar y hablar de cómo crecen las plantas. “Los niños realmente disfrutaban lavando [los vegetales] y haciendo una gran ensalada con los alimentos de su propia cosecha”, añade.

“Haga que los niños busquen formas en su entorno”, añade Barulich. “¡Hágalo divertido!” En el supermercado los niños pueden pesar una papa y luego dos, o comparar una papa con una lima. También pueden explorar las formas, tamaños, colores y texturas de diferentes frutas y verduras. Barulich también alentó a los padres para que los niños del jardín ordenaran los dulces de Halloween en categorías: si las pilas eran de chocolate y con gusto a frutas, rectangulares o circulares, o saludables y no saludables.

Experimente en casa

“A mis hijos les encanta ver cómo van cambiando las cosas o el proceso de [crear] algo que van a comer”, dice O'Brien. “Yo mido [los ingredientes] y les hago contar a medida que lo voy haciendo; luego adivinamos qué pasará después, [por ejemplo] cómo los huevos revueltos comienzan en estado líquido y luego se endurecen a medida que se calientan”.

O'Brien también pone colorante de alimentos en la leche de sus hijos cuando cenan. “Ellos eligen un color, lo ponemos dentro y ven que las cosas pueden cambiar de color. ¡Les encanta!” Cuando O'Brien mezcla los colores, como una gota de amarillo y tres gotas de rojo, los niños adivinan qué sucederá. Crean una hipótesis (la leche se volverá color naranja, por ejemplo) y hacen un experimento para probarlo; “es el método científico, pero a escala de preescolar”, dice.

“Una manera divertida de aprender sobre ciencia es trabajar con los alimentos; ...a los niños les encanta”, concuerda Nora Ortiz del Distrito Escolar Unificado de Greenfield. El mes pasado los niños de cuatro escuelas aprendieron sobre caquis y peras (anatomía, historia y nutrición) y recibieron una receta para llevar a casa.

Ortiz recuerda otro proyecto en el que los niños rellenaron un tubo de plástico con alimentos grasosos y otro tubo con frutas y verduras picadas; trataron de hacer correr el agua por los tubos, pero eso sólo funcionó con el tubo que contenía la comida más sana. Luego aprendieron cómo “la fibra que contienen las frutas ayuda a empujar la fruta a través de su cuerpo”, agrega.

Enséñeles cómo resolver problemas

Cuando el niño de Linnell hace preguntas puede ser que ella no sepa cómo contestarlas, dice, pero lo ayuda a investigar las respuestas y le enseña cómo buscar la información.

Los padres no necesitan saber las respuestas de complejos problemas de matemática, pero pueden ayudar a que los niños descubran soluciones, dice Giganti. Los padres pueden preguntar, por ejemplo: “¿Qué vas a usar para resolver el problema, suma?”. Este proceso ayuda a los niños a desarrollar su capacidad para resolver problemas; definir el problema, mirarlo de forma objetiva, tratar de resolverlo. Con esto aprenden también a perseverar y a confiar en sí mismos y, “con el tiempo, a no rehuir situaciones que son nuevas y diferentes”, añade.


Recursos


Libros para los niños

Ann Hotta de la Biblioteca Pública de Berkeley recomienda los libros citados de matemática y ciencias en español.

  • El suelo: tierra y arena por Natalie M. Rosinsky

  • Insectos para el almuerzo por Margery Facklam

  • Mis cinco sentidos por Aliki

  • Oso en un cuadrado por Stella Blackstone


Utilice nuestros artículos

¡Utilice el Defensor de los Niños en su trabajo! Si lo desea, puede reimprimir estos artículos en forma de folletos o en su propia publicación. Por favor cite la fuente y envíenos una copia.