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Maestros abordan temas difíciles con los padres


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda 

Cuando maestros y proveedores tienen alguna preocupación acerca de los niños que están bajo su cuidado, hablar con los padres puede ser todo un reto. Así, establecer relaciones de apoyo mutuo con los padres ayuda a resolver problemas y facilita las conversaciones difíciles.

“Cuando los padres se sienten aceptados y seguros son capaces de compartir sus preocupaciones con nosotros y pueden escuchar las inquietudes que tenemos sobre su hijo”, dice Laurie Prusso, con la Comisión de Niños y Familias de Stanislaus. “La peor pesadilla de un maestro es tener que hablar con los padres sobre algún problema antes de que [haya] establecido relación con los padres. Si no tenemos una relación de confianza con ellos se sentirán atacados”.

Educadores de niñez temprana comparten a continuación cómo ayudar a forjar una comunicación sólida entre padres y maestros.

Una comunicación regular construye confianza

Jennifer Ryan recuerda su preocupación por Alicia, una niña en su programa que parecía tener un trastorno del desarrollo. Los padres de Alicia “tenían una negación completa, pero confiaban en nosotros”, dice. “Todos los días cambiaba impresiones con ellos a nivel personal y sobre cómo iban las cosas con la niña. Ellos sabían que por sobre todas las cosas teníamos un interés genuino por su hija y [también] los recursos para ayudar”.

Durante los encuentros cotidianos con los padres de Alicia “yo siempre tenía una cosa buena para contarles, [acerca de] alguna actividad que le había gustado mucho, o alguna interacción que había tenido”, dice Ryan, ahora intructora en el Programa de Desarrollo Infantil de North County Community Services en San Diego. También Ryan les contó cómo después de que los maestros marcaran la silueta de los cuerpos de los niños con tiza en la pared, Alicia había formado su cuerpo en cada una de las siluetas de tiza, y que esa conducta repetitiva y la complejidad de la tarea podrían constituir signos de autismo.

Los maestros se reunieron con los padres varias veces durante dos años. Por último una maestra sugirió: “¿Por qué no la hacen evaluar [sobre necesidades especiales]? Si no hay nada, lo sabremos a ciencia cierta. Pero si tiene [necesidades especiales] sabremos qué podemos hacer en el aula para ayudarla mejor”, recuerda Ryan.

Los padres hicieron evaluar a Alicia; el diagnóstico detectó espectro autista, así como un trastorno del desarrollo. El distrito escolar asistió a la familia para crear un Plan de Educación Individual. “Ahora podemos prestarle apoyo todos juntos”, dice Ryan.

Una relación solidaria ayuda a poner fin a una situación de maltrato

Cuando la directora Pauahi McGinn sospechó que Nick, un niño de su programa del Distrito Escolar San Bruno Parks, estaba sufriendo maltratos en el hogar habló con su madre. La conversación “fue muy dura . . . porque a la gente no le vas a caer bien, por lo que haces o les dices”, explica. Recuerda que se obligó a sí misma a mantener la cabeza en alto y permanecer bien fuerte y segura por Nick. “Como yo tenía una buena relación con la madre y con su numerosa familia pudimos abordar la cuestión de manera comprensiva y [ayudar] al niño para que esté en un entorno seguro”.

Tras ver que Nick tenía unos hematomas sospechosos, McGinn informó del incidente a las autoridades y dijo a la mamá de Nick que sospechaba que esos golpes habían sido ocasionados por maltrato físico. Luego Nick llegó con una lesión; parecía que le hubiesen dado un puñetazo en la cabeza. McGinn denunció el incidente y tuvo una conversación mucho más larga con su mamá, quien admitió que el padre de Nick había estado maltratándolo.

McGinn conectó a la madre de Nick con varios recursos, incluyendo asesores para Nick y su madre y ayuda para el padre. McGinn asistió a las sesiones iniciales con el terapeuta y les ayudó a centrarse en conseguir un hogar seguro para Nick en el que su mamá pudiera tener confianza; así pues, Nick fue a vivir con unos familiares hasta que su papá consiguió ayuda y sus padres se separaron.

El trabajo en equipo resuelve un problema de golpes

“Tuvimos el caso de un niño que era propenso a los arrebatos, incluyendo golpear a otros niños”, recuerda Karen Pratt, una maestra de preescolar en el Jardín de Infancia Presbiteriano de la Trinidad en San Carlos. Martin corría a golpear a otro niño y luego huía corriendo. Los otros padres se sentían frustrados y algunos querían que Martin dejara el programa. Pratt tenía una buena relación con la madre de Martin, que también trabajaba como voluntaria en el programa. Esto último “hizo que abordar esta situación fuera mucho más fácil”, dice.

Pratt habló con la mamá sobre el comportamiento de Martin, diciéndole que “teníamos que trabajar juntas para ayudarle a aprender una manera mejor de comunicarse con sus amigos”. Al principio la mamá se lo tomó a risa como “algo de niño pequeño”, pero Pratt le expresó que otros padres estaban preocupados y querían mantener seguros al resto de los niños, al tiempo que tranquilizaba a la madre [diciéndole] que “nosotros estábamos aquí para ayudarla”, dice.

“Fue difícil hablar con la madre porque teníamos que asegurarnos de que entendiera la gravedad [de los golpes]”, dice Pratt, “[pero] también que nosotros sentíamos afecto por su hijo y queríamos ayudarlo a que estuviese más feliz enseñándole una manera más positiva de comunicarse”.

Pratt, la madre, y el director del programa se reunieron varias veces para discutir qué estrategias podían utilizar en la escuela y en su casa. Trabajaron con Martin para que pudiera identificar lo que sentía y usar palabras en vez de las manos, y muy pronto dejó de golpear.


Herramientas para trabajar con los padres

Hable con los padres a diario: “[Una relación] de apoyo tiene que comenzar desde el primer día”, dice Ryan. Haga cambio de impresiones con los padres todos los días. Luego, cuando usted necesite hablar con los padres de algún problema, “puede decirles: ‘Esto es lo que hemos hablado la última semana y es así como estamos lidiando con ello”, añade.

Comparta las cualidades más positivas: “Tenemos que centrarnos siempre en compartir con los padres las cualidades más positivas de sus hijos: su progreso, nuevas habilidades “, dice Prusso.

Pregunte qué está pasando en casa: Saber lo que ocurre en casa da a los maestros una visión más completa del comportamiento de los niños, dice Ruth Pinkus-Resnik, de Family Connections en San Francisco. “Al plantear cuestiones que pueden resultar controvertidas hágalo con una mente abierta, siendo consciente en todo momento de las diferencias culturales”, agrega. Cuando los padres hablen otro idioma ofrézcales un traductor, añade Ryan.

Evite poner etiquetas: “Mantenga las etiquetas al mínimo ciñéndose a los comportamientos”, dice Ryan. Dígale a los padres qué es lo que desencadena la conducta del niño en el aula. Trabaje con los padres para crear un plan para la escuela y para casa. “Todo se trata de apoyar al niño y de decirles a los padres, ‘me gustaría ayudarlo, y esto es lo que me gustaría hacer’”, añade.

Seguimiento: “Para nosotros es importante pensar en esto como un proceso; puede llevar unas cuantas juntas más hasta que los padres reconozcan un problema”, dice Pinkus-Resnik.


Recursos

Parent Services Project (Proyecto de Servicios a los Padres) ofrece un plan de estudios llamado Stronger Together para desarrollar relaciones sólidas entre maestros y padres. 415-454-1870,
www.parentservices.org 

NAEYC ofrece una serie de recursos, incluyendo formación sobre herramientas de comunicación para conversaciones difíciles. 800-424-2460, www.naeyc.org/ecp/trainings

WestEd ofrece materiales y programas de formación. 877-4-WestEd, www.wested.org


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