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Bebés y niños pequeños aprenden a ayudar a los demás


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda 

Investigación reciente ha demostrado que los bebés nacen con empatía y que los niños de un año sienten el impulso de ayudar. Aún así, los bebés y los niños pequeños “¡están muy absortos en ellos mismos!”, dice la proveedora de cuidado infantil familiar del condado de Riverside Mayra Moreno, lo cual puede hacer que para ellos sea más difícil aprender comportamientos de interacción social tales como ayudar y cooperar.

“Nosotros podemos sentar las bases”, dice Monique Paige, quien enseña desarrollo del bebé y el niño pequeño en el Saddleback College del condado de Orange. “Si un bebé está llorando, [un niño pequeño] puede darle un abrazo, un juguete. [Y] usted puede reforzarlo [diciendo algo como]: ‘Mira qué contenta que la pusiste’”.

[Las herramientas] de interacción social representan el regalo más importante que se le puede dar a un niño”, añade Shawn Norman, educadora de niños de 18 meses en el Centro de Niños de Orange Coast College. Otras habilidades “no te servirá de mucho si no puedes relacionarte con los demás”.

Todo empieza por quien cuida del niño

Para los bebés, dice Norman, “la persona que cuida del niño es como su plan [de estudios]”.

De sus primeras interacciones con cuidadores constantes [y] “cariñosos, [el bebé] aprende a interactuar de forma positiva con los demás … [y] establece relaciones positivas con sus pares”, dice Jean Barbre, de la Oficina de Educación del condado de Orange.

En la casa de la cuidadora infantil familiar Moreno “hay muchos almohadones y nos tocamos y nos abrazamos mucho”, dice. Hace poco en un día lluvioso los niños “desayunaron en el sofá bajo una manta”. Después hablan de lo que harán ese día. Eso “reduce su ansiedad”, añade.

“Sea consciente de su nivel de expectativas”, advierte Paige. “Si les muestra cómo acariciar al gato suavemente, mañana tendrá que mostrárselo de nuevo. Al final ellos lo interiorizarán”.

Integre el compartir como parte de la rutina

En la clase de niños pequeños de Norman “nuestras rutinas son muy sociales”, dice. Los niños ayudan en las comidas de tipo familiar. Por ejemplo: “veo que Tiffany está aquí; vamos a darle un plato”. Los juguetes fomentan la cooperación, incluyendo “triciclos en que pueden andar dos niños [a la vez], tarjetas de asociación o juegos de pelota”. Asimismo los maestros observan a los niños de cerca y los guían: “‘A Alicia le gustaría dar una vuelta cuando ustedes hayan terminado; cuando acaben por favor háganselo saber’. Ellos lo recuerdan y se lo pasan”, añade.

Los niños también trabajan juntos en los trabajos de arte. “Alguien está haciendo una pintura y otro niño pinta allí una enorme franja verde. Entonces yo diré algo como ‘¡oh, ustedes dos están trabajando juntos! ’” Si el primer niño se opone, agrega Norman, ella protegería el dibujo, “pero a esta edad eso no ha sucedido”.

Ejemplifique la empatía

Si un niño está llorando porque alguien derribó su estructura de bloques “yo le digo: ‘entiendo que estés triste; igual puedo ser tu amiga y ayudarte a construirlo de nuevo. ¿Quién quiere ayudar?’”, dice Moreno. Cuando un niño que estaba construyendo una casa para los animales dijo: “‘realmente necesito la cebra . . . ’, todos lo ayudaron a buscar la cebra”, dice.

Cuando los niños muerden, añade Norman, “nos sentamos bien cerca y decimos: ‘Mira la cara de Brian, ¡se ve tan triste!’ Puedes ver el giro en su cabeza. Abrazo a Brian y digo, ‘realmente siento de verdad que te duela’. [Los niños] observan nuestras reacciones con mucha atención. Es importante que permanezcamos muy tranquilos”.

Hacerlo juntos

A esta edad, dice Paige, “las instrucciones no funcionan. Tienes que estar trabajando junto a ellos; ‘ponemos los bloques azules aquí y los bloques amarillos allá’. A ellos les encanta ayudar; pídales que hagan las cosas con otro amigo” para que los niños se vayan acostumbrando a trabajar juntos.

“Les hacemos saber a los niños que valoramos su ayuda”, añade Norman; “‘vamos a hacer esto juntos!’, ‘gracias por ayudar’. A la edad de dos o tres cooperar ya se convierte en idea suya”.

Ayudar a manejar los problemas

Cuando un niño le agarra un juguete al otro, dice Norman, “le ayudamos al niño a devolverlo: ‘aún no han terminado con ese; puedes usar este otro ahora y usar aquel cuando ellos hayan terminado’”. Es probable que el niño que lo agarró llore y grite, agrega, pero “pronto dejarán de hacerlo y pasarán a otra cosa”. Llegará el momento en el que hayan aprendido a decir: “Me gustaría usar ese [juguete] cuando hayas terminado”.

Usted puede enseñarles “cómo hacer las paces”, dice Paige, sugieriendo una palmadita en la espalda o regresando el juguete, si bien los niños más pequeños no saben qué significa “lo siento”.

Facilíteles el lenguaje

Moreno ayuda a los niños a describir lo que sienten: “Sé que estás molesto; es difícil estar lejos de tu familia”. Esto les está diciendo: “yo presto atención, estás siendo valorado”. Moreno también expresa valores sociales; por ejemplo: “es bueno tener amigos, ser parte de un grupo”.

Hace poco, recuerda Moreno, Rosie le agarró a Elena una muñeca nueva. Moreno sugirió que jugaran juntas, pero Rosie se escapó con la muñeca. “Le dije a Elena: ‘vamos a hablar con ella’. Yo estaré ahí, no para resolver el problema, sino como apoyo”.


Los niños y la empatía

  • Los recién nacidos imitan las expresiones faciales, lo cual significa que trazan un “mapa” entre expresiones y sentimientos.

  • Los niños de un año comprenden la diferencia entre las acciones intencionales y no intencionales y se comportan de maneras que son “genuinamente altruistas”.

  • Una serie de estudios demostró que los bebés de catorce meses se esfuerzan por ayudar, por ejemplo trepándose sobre cojines para alcanzarle un bolígrafo a alguien.

Del Philosophical Baby (El bebé filosófico), por Alison Gopnik, 2009

Recursos adicionales:


Llene un cubo con bondad

“[Una vez] leí un libro infantil que cambió mi filosofía: Have You Filled a Bucket Today? (¿Has llenado un cubo [balde] hoy?),” dice la proveedora de cuidado infantil familiar Sarah Mosley, del condado de Riverside. “Todo el mundo viene con un cubo invisible. Cuando eres amable estás llenando el cubo; cuando eres malo estás quitando del cubo”.

Mosley hizo del concepto del “cubo” una parte central de su programa. “Los niños dicen: ‘llené el cubo de Jenny [porque] le até los zapatos’; ‘tu quitaste de mi cubo [porque] agarraste mi juguete’. “Tenemos un montón de recordatorios visuales [y] cubos para llevar a casa”. En las noches en familia pueden compartirse historias sobre el llenado de los cubos.

“Ahora hay menos peleas”, añade. “Cambió [la manera en que] el personal se relaciona entre sí. Si nosotros servimos de modelo, los niños pueden hacerlo”.


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