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Los maestros ayudan a los niños a permanecer sanos y seguros


Ellen Williams aprendió que los ganchos en forma de S sobre los columpios podían significar un peligro, al hacer un curso de formación sobre salud y seguridad a través de Crystal Stairs, una organización de recursos y referencias sobre cuidado infantil de Los Ángeles.

Williams no tenía ni idea de que los columpios de madera de su programa de cuidado infantil Kidz Hotel en Gardena podrían ser peligrosos para los niños que cuidaba.

“Los niños pueden meter los dedos a través de ellos”, dice Williams; en el peor de los casos incluso podrían cortarse un dedo. Aunque los columpios eran populares, “tuve que desmontarlos” para eliminar el peligro, añade.

Ya sea mejorando la seguridad en el recreo, previniendo la propagación de enfermedades, o enseñando a los niños prácticas habituales saludables, los maestros y proveedores de cuidado infantil y educación temprana que reciben formación adicional pueden ayudar a que los niños a su cargo permanezcan sanos y seguros.

Satisfaciendo una verdadera necesidad

California exige quince horas de formación de salud y seguridad para convertirse en proveedor de cuidado infantil, y sólo requiere que al menos una persona del programa asista a la formación, dice Vickie Leonard, asesora de salud de cuidado infantil para el California Child Care Health Program (CCHP) en Berkeley.

CCHP ha brindado formación como asesores de salud de cuidado infantil a enfermeros y enfermeras de todo el estado para que trabajen con los programas de educación infantil temprana en temas de salud y seguridad. También preparan a maestros y proveedores para que puedan actuar como las “personas responsables de mejorar la salud y la seguridad de los niños en su programa”, añade Leonard. Muchas agencias de recursos y referencias de cuidado infantil también ofrecen formación de salud y seguridad.

Compartir conocimiento

En el programa Foothill Square Early Head Start de Oakland la directora del centro Bobbie Carpenter ofreció talleres de salud para maestros, a partir de la formación que había recibido hace poco a través de CCHP. Cada taller se centra en un tema único, como convulsiones o SIDS (siglas en inglés de Síndrome de Muerte Infantil Súbita).

En el taller de SIDS, “puse mucho énfasis en cómo a los maestros y a los padres les gustan las cosas acolchadas para los niños (como mantitas, por ejemplo)”, dice Carpenter. “Pude ayudar a los maestros a comprender que no era seguro para los niños [dormir con estas cosas], a pesar de que resulten muy monas”. Las maestras también pudieron sentirse más cómodas con los bebés, incluyendo una que era reacia a cuidar de niños más pequeños, añade.

Saber qué hacer en una emergencia

Cuando una niña de dos años en el programa Foothill Square Early Head Start sufrió una convulsión mientras jugaba en el patio, una maestra puso en práctica lo que había aprendido de Carpenter. “Sabía que no debía intentar mover a la niña”, recuerda Carpenter. La maestra también hizo que otras maestras ayudaran a mantener apartados al resto de los niños y permaneció con la niña mientras alguien llamaba al 911. “Mantuvo a la niña conciente llamándola por su nombre hasta que el 911 llegó allí”, añade Carpenter. “Fue de miedo, porque cuando un niño padece una convulsión no sabes qué seriedad puede tener”.

Resultó que la niña había sufrido otro ataque anteriormente, pero el centro no lo sabía. Así, Carpenter aprovechó la oportunidad para pedir a los padres que actualizasen los formularios con la historia médica de los niños del programa. “Publicamos un memorándum para todos los padres diciendo que la historia médica de sus hijos es importante”, dice Carpenter. “Nos ayuda a cuidar mejor del niño”.

Ayudar a prevenir la propagación de enfermedades

La proveedora de cuidado infantil familiar Christine Fleenor cuenta que la crema de afeitar ayudó a los niños a aprender cómo lavarse las manos en el programa Life’s Little Priorities en Santa María. La lección estuvo a cargo de Alma Ramírez, promotora de salud en guarderías para el programa Health Linkages de Santa Bárbara.

Ramírez añadió colorante de alimentos a la crema de afeitar, explicando que el colorante hacía la vez de gérmenes. Los niños jugaron [con] la crema de afeitar, cubriéndose las manos con ella; luego Ramírez les explicó que “los gérmenes todavía seguirían allí hasta que nos lavásemos las manos”, recuerda Fleenor.

Ramírez también enseñó a los niños canciones pega-dizas para que cantaran mientras se lavaban las manos, para asegurarse de que lo hicieran durante la cantidad de tiempo correcta. Fleenor envió a sus casas un folleto con los consejos, de modo que las familias pudieran reforzar el hábito en casa. Los niños toda-vía cantan las canciones mientras se lavan las manos, añade Fleenor.

Leonard también advierte a los maestros que “si no limpias una superficie primero, [luego] un jabón antiséptico no funcionará. Es algo muy básico, pero es extremadamente importante”.

Hablar con los padres

Cuando hace falta enviar un niño enfermo a casa, Carpenter recurre a materiales de su formación de CCHP para comunicarse con los padres. Ahora puede explicar mejor las razones de salud y seguridad que respaldan las políticas del centro: “no son sólo nuestras reglas; esto es del departamento de salud”, añade.

Los maestros son conscientes de que dejar en casa a un niño enfermo puede ser un problema para sus padres, dice Carpenter, pero hay que explicarles que es mejor para el niño descansar en casa y ponerse bien. “Les hacemos saber que también se trata de la protección de los demás niños, porque no queremos que se enfermen”, añade Carpenter.

Reunir estándares más altos

Williams ahora usa guantes cuando cambia pañales. También aprendió que “tienes que desinfectarlo todo antes y después de que cambies al niño”, dice, y no solamente al final del día.

Crystal Stairs le compró una tabla para cambiar pañales. “Estábamos cambiando los pañales de los niños sobre toallas limpias en el suelo del baño, pero una tabla de cambiar pañales es el estándar de calidad que necesitas para que puedas ser certificado”, añade.


Centrarse en la salud y la seguridad

Aprovechar la formación. Carpenter recomienda a cada programa enviar a unas personas a cursos de formación de salud para guarderías. “Es muy útil para el personal, los padres y los niños”.

Prestar atención a lavarse las manos. “Antes de comer, después de comer y después de cambiar pañales lavar las manos de los niños”, dice Carpenter.

Implicar a los padres. “Si los padres no se lavan las manos, le dirijo a ellos, los toco ligeramente y les digo: ‘Estamos sirviendo de modelo para los niños”, añade Carpenter.

No apartarse de las políticas de salud y seguridad de su programa. “Hemos tenido proveedores en el pasado que permitían que un niño empezase el programa sin todas sus vacunas y el niño acabó teniendo tos ferina”, dice Rhoda Blankenship, asesora de salud de cuidado infantil del condado de Fresno.


Recursos

  • California Child Care Health Program ofrece formación y fichas descriptivas en español, inglés, chino, y persa, www.ucsfchildcarehealth.org.  También ofrece una línea de salud para el cuidado infantil, 800-333-3212.

  • Las agencias de recursos y referencias de cuidado infantil de todo el estado ofrecen formación, recursos y asistencia técnica. Para encontrar su agencia local llamar al 800-543-7793.


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