PDFs y Herramientas

Familias y educadores comparten consejos para parar el acoso escolar


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda 

La mamá de Berkeley Claudette Johnson se preocupó cuando su hija Louise, en cuarto grado, empezó a demorarse las mañanas que debía ir a la escuela, a abandonar actividades y a ganar peso. Entonces Johnson se enteró a través de otro padre de que una de las amigas de Louise la estaba intimidando en la escuela.

La intimidación o acoso escolar (que puede incluir golpear, poner la zancadilla, insultar, amenazar o rechazar a un compañero de clase) es más común de lo que los padres piensan. Según algunas estimaciones más de 160.000 niños faltan a la escuela cada día a causa del acoso escolar.

“En general quienes acosan van detrás de los niños más vulnerables o de quienes son percibidos como diferentes”, dice Lynne Wasley, consejera principal de padres en Matrix Parent Network and Resource Center (Centro de Recursos y Red de Padres Matrix), en Novato. Padres y educadores discuten de qué manera las familias pueden intervenir para detener el acoso escolar.

Estar alerta a las señales de aviso

Los niños que están siendo acosados pueden llorar o hacerse los enfermos para evitar ir a la escuela, pero otras señales pueden ser más sutiles. “Cualquier cambio en la actividad diaria, cómo comen, cómo duermen” puede ser una señal de aviso, dice Wasley.

Cuando los padres se involucran en la escuela pueden ver cómo los estudiantes interactúan unos con otros. “Venga temprano y observe lo que sucede en el patio de la escuela, o preséntate sin avisar en la clase”, dice Irene van der Zande, directora ejecutiva de Kidpower (“poder del niño”), una organización sin fines de lucro con sede en Santa Cruz que ofrece capacitación para el desarrollo de herramientas de seguridad personal y formación contra el acoso escolar (medidas “anti-acoso”).

Hable con su hijo/a

Johnson escogió un acercamiento discreto para hablar con su hija sobre el acoso escolar. Preguntó a Louise cómo iban las cosas por la escuela. Más tarde mencionó que cuando ella era chica se había convertido en el objetivo de una “niña mala”. En pocos días Louise se abrió, explicándole a su madre que su amiga la insultaba y la menospreciaba.

Johnson ayudó a su hija a pensar en diferentes formas de responder a situaciones que pudieran surgir en la escuela. “Intenté que fuera más firme en algunas cosas”, dice Johnson. Si la otra niña le ordenaba a Louise que trajera unos lápices de colores, Johnson sugirió que le contestara lo siguiente: “Los traeré esta vez si tú los traes la próxima”.

Cuando los niños le cuentan que son acosados en la escuela “no los aleccione”, añade van der Zande. “Tan solo dígales: ‘Cuéntame más y ya veremos lo que haremos’”. Los padres pueden preparar a sus hijos en lo que tienen que decirle al otro niño, en improvisar situaciones y en practicar sus frases.

Proveer herramientas para ayudar a los niños a manejar la situación

Después de que Lily, de 6 años, asistiera a una clase de anti-acoso escolar de Kidpower ésta usó sus nuevas herramientas para responder a un niño de primer grado que la intimidaba (a ella y a dos de sus compañeritas de clase del jardín). Lily “explicó a sus amigas que simplemente pagando con la misma moneda no iban a llegar a ninguna parte”, dice su mamá Lisa, residente de Hills-borough. Las niñas se alejaron del chico tirando sus palabras malintencionadas a un cubo de basura imaginario. Cuando el chico las siguió molestando, Lily le dijo que parase o lo contaría todo. Como eso no funcionó, la niña explicó la situación a un monitor de juego y el acoso del chico cesó.

“Si el problema es pequeño el niño o niña debería intentar primero manejarlo por sí mismo/a”, dice Caroline Cabrera, especialista comunitaria de Lutheran Social Services of Southern California, que enseña el programa K-4 Steps to Respect (Pasos para el respeto, para niños del jardín de infancia a los cuatro años).

Van der Zande añade que si la intimidación no cesa los niños han de obtener la ayuda de un adulto, [ya que] “las escuelas con frecuencia castigan al niño que responde a la agresión”.

Involucrarse cuando es necesario

Leslie Chen, una mamá de Sacramento de descendencia china, supo que uno de los amigos de su hijo de 12 años había estado mofándose de él durante semanas refiriéndose a él como a un tipo de comida asiática. Al principio ella no se lo tomó muy en serio, dice, ya que su hijo Matthew hacía deporte con el otro chico y las familias tenían un círculo común de amigos.

“Nunca pensé en toda esta situación como acoso escolar”, dice Chen. “Mi reacción fue: ‘El sólo está bromeando, no dejes que eso te afecte’. Solo quería que los chicos lo resolvieran entre ellos”.

“Matthew intentó ignorar al chico y le dijo que parase”, dice Chen. Pero un día en que Matthew le respondió con una inteligente observación el otro chico le dio un puñetazo. El chico fue suspendido, pero después de que sus padres le hicieran disculparse empezó a amenazar a Matthew con pegarle una paliza.

El marido de Chen escribió una carta a la escuela y Chen se reunió con el director. Los chicos tenían dos clases juntos, por lo que Chen escribió correos electrónicos a los maestros y les pidió que estuvieran pendientes de la situación. “Aunque tu hijo no quiera que te involucres, como padres necesitamos abogar por ellos para asegurarnos de que estén seguros”, dice Chen. “Los dos maestros hablaron con mi hijo para asegurarse de que estuviera bien”.

Chen habló con la madre del chico, que insistía en que las amenazas de su hijo eran irrelevantes, pero el acoso terminó luego de que personal de la escuela y los propios padres le dijeran que permaneciera alejado de Matthew.

Johnson también habló con los administradores de la escuela de Louise. Ella pidió a una maestra en la que confiaba su hija que le dijera a Louise que “ella sabía que estaba pasando por un momento difícil y que estaba allí por si necesitaba algo”, explica. También pidió al encargado del recreo que interviniese si parecía que la otra chica estaba rondando a Louise.

Johnson dice que el acoso parece haber terminado. Louise va a una escuela nueva este otoño (algo que no está relacionado con la situación previa de acoso escolar) y las dos niñas todavía se envían correos electrónicos, aunque Johnson controla las conversaciones.

Abogar a favor de programas contra el acoso escolar

Los padres pueden presionar para que se produzcan cambios en la política escolar que pongan límites al acoso escolar. “Puede ser que las escuelas requieran una mayor supervisión de los niños en la comida y en el recreo; quizá necesiten una política al respecto. Es posible que les haga falta un programa de formación contra el acoso escolar”, dice van der Zande.

Wasley dice que es importante “tener en cuenta el concepto de cultura escolar” en su totalidad de manera que el comportamiento intimidatorio sea visto como algo que ‘no mola’ (algo que no está bien), y que los que están mirando estén dispuestos a llamarlo de ese modo y a informar del incidente a los adultos. “Todo el mundo tiene derecho a ser respetado y a sentirse seguro por [el hecho de ser] quien es”, añade.

Algunos nombres han sido cambiados.


Recursos

  • Kidpower ofrece formación y recursos sobre seguridad y prevención del acoso escolar.  Algunos recursos están en español (desplazarse hacia abajo en el texto). www.kidpower.org/ARTICLES/index.html

  • Bullying Prevention Project (Proyecto de Prevención del Acoso Escolar) del PACER Center, ofrece recursos sobre acoso escolar, incluyendo un sitio web y recursos de prevención en inglés, español y somalí.  www.pacer.org/publications/bullying.asp

  • El Departamento de Educación de California ofrece una lista de publicaciones y recursos en inglés sobre acoso escolar.  www.cde.ca.gov/ls/ss/se/bullyres.asp


Utilice nuestros artículos

¡Utilice el Defensor de los Niños en su trabajo! Si lo desea, puede reimprimir estos artículos en forma de folletos o en su propia publicación. Por favor cite la fuente y envíenos una copia.