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“No quiero que mi hija sienta que tiene que sacrificar algo”

Familias y educadores de padres ayudan a las niñas a ir más allá de los estereotipos


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda

VaJezatha Payne-Hines ha dado a su hija de dos años y medio juguetes “de niño”, así como muñecas y otros juguetes “de niña”. El comportamiento protector de su hija—dando de comer a sus camiones y poniéndolos a dormir—le demuestra que “no tienes que empujar la feminidad …ella va a ser protectora”, dice Payne-Hines, madre de tres niños y veterana proveedora de cuidado infantil familiar en Carson. Pero su hija también “salta, corre, hace chocar sus camiones, dice lo que necesita y defiende su territorio”, añade.

Algunas niñas quieren jugar con muñecas o arreglarse, pero no son todas. Incluso las niñas que lo hacen pueden también querer buscar bichos o escarbar en la tierra. Desafiar los estereotipos de género puede ayudar a las niñas a explorar mejor las cosas que les interesan y desarrollar aptitudes valiosas para el resto de sus vidas.

Familias y educadores de padres comparten sus consejos para alentar a todas las niñas a crecer sin estar sujetas a estereotipos.

Dejar a las niñas que sean ellas mismas

“Cada niño tiene su propia personalidad”, dice la veterana maestra de infancia temprana Carol Minami, del Centro de Desarrollo Infantil de Harbor College en Los Ángeles. Cuando las familias se dejan guiar por los intereses del niño, agrega, pueden dejar de lado los mensajes culturales sobre qué deberían hacer las niñas y qué no.

“Si una niña quiere hacer carpintería y buscar bichos o jugar juegos más bruscos y no ve que es algo que el adulto valora, recibe el mensaje de que no es la clase de niña que se supone debe ser”, añade el veterano maestro de preescolar Greg Uba. En su programa las niñas pasan mucho tiempo al aire libre y aprenden que “jugar a la pelota y cavar en la arena también es valorado”, añade.

“Los padres se preocupan sobre el tema gay”, dice la maestra de preescolar Esperanza Gregeda. Sin embargo, dice, la forma en la que juegas cuando eres niño no te convertirá en gay. “No es así en absoluto: o eres gay o no lo eres”.

No perpetuar los estereotipos

“Cuando le regalé una muñeca a mi hija, también le regalé un equipo médico o un maletín”, dice Janet Fleming de Neighborhood for Learning de Conejo Valley. “Mi hijo tiene muñecas y trenes. Ahora hay bloques de color pastel; ¡se supone que tienes que comprar esos para las niñas y de colores primarios para los niños! En las tiendas que venden disfraces tienen una foto de un niño vestido de maquinista de tren y una niña vestida de enfermera. Los padres están bombardeados con mensajes como esos”.

“Pero no tienes que comprar rosa porque ella sea niña”, añade Fleming. “No tiene que llevar una camiseta que diga ‘soy una princesa’. Hay un libro muy bueno llamado ‘¿Las princesas llevan botas de montaña?’ que habla de montar en bicicleta [o] sacar ranas de un estanque. También puedes llamar la atención sobre los estereotipos a través de los libros: ¿los doctores son hombres y las enfermeras son mujeres?”. (Encuentre más referencias de libros infantiles).

Contrarrestar los mensajes sexistas—y sexualizados—que reciben las niñas

“A los padres les preocupa que niñas cada vez más jóvenes—ocho o nueve años—estén preocupadas por su peso”, dice Slaton. “A menudo las niñas que están creciendo ganan gordura infantil, pero luego se comparan a sí mismas con sus ídolos adolescentes. Tienes que ser honesto y decirles: ‘esto es lo que pasa; tu cuerpo se está preparando para crecer’. También es importante hablar de comer sano y hacer ejercicio”.

Payne-Hines dice que prohíbe las películas de Disney en su casa porque los personajes femeninos van ligeros de ropa, tienen pechos y labios grandes y cinturas minúsculas. “Está presexualizado. Ariel (en The Little Mermaid—La sirenita) se pasó la película entera vistiendo la parte superior del bikini. Ella era aventurera, pero luego se casó y todo eso se acabó. No quiero que mi hija sienta que tiene que sacrificar algo emocionante para estar con alguien”.

“Vestimos a nuestras pequeñas como zorras”, añade Brenda Hunter, directora ejecutiva de Neighborhood for Learning de Conejo Valley. “Ves conjuntos de piel de leopardo para niñas de cinco años. Los padres dicen que les cuesta encontrar buenas opciones. Las niñas se quedan atrapadas en la apariencia, sacando una actitud de ‘objeto sexual’ antes incluso de que sepan lo que eso significa. No quiero ver a una pequeña de cinco años meneando su trasero. Luego te encuentras con alumnas de sexto grado [teniendo sexo] porque creen que eso es lo que se supone que tienen que hacer para complacer a los chicos”.

Ayudar a las niñas a explorar actividades no tradicionales

En el programa de cuidado infantil familiar de Renaldo Sanders “todos corren, saltan y trepan”, dice, incluida su sobrina. Antes de que su sobrina viniese a vivir con Sanders, a la niña no se le animaba a jugar al aire libre y no le habían enseñado a montar en bicicleta como a sus hermanos. Pero ella “tomó clases de karate junto con mi marido y mi hijo”, dice Sanders. “Le enseñamos a patinar y a hacer flexiones; queríamos que fuera capaz de hacerlo”.

Lee Anne Slaton, de Parents’ Place en San Francisco, ayuda a los padres a que animen a las niñas a realizar actividades no tradicionales, como deportes de equipo. “Te enseñan cómo trabajar en equipo, cómo perder en público, cómo ganar en público”, dice. [Además], “los deportes son muy importantes para las niñas, por lo que respecta a la salud”.

Animar a las chicas a decir lo que piensan

“Soy latina y en mi familia no nos expresamos por nosotras mismas”, dice Grageda. “Por eso pido a las chicas que se expresen cuando alguien las hiere, cuando alguien hace algo que a ellas no les guste”.

“Está bien que las chicas argumenten y negocien”, dice Slaton. “Alentar a las chicas no sólo a ser la ‘niña buena’ que dice [a todo que] sí y sigue la corriente. Cuando mi hija quiso un aumento en su asignación tuvo que presentar un plan, explicar por qué necesitaba más dinero y en qué se lo gastaría. ¡Eso le fue muy útil más tarde en los empleos!”.

“[La gente cree] que las chicas pueden hacer cual-quier cosa, que ya no existe techo de cristal”, dice Slaton. Con todo, cuando van a la escuela es importante que los padres las escuchen cuando se quejan: ‘el maestro está más pendiente de los chicos’. Hable sobre ello con el maestro. Los maestros no se dan cuenta de que lo hacen, pero los chicos tienden a demandar más atención. Las chicas son elogiadas por su pulcritud [y] los chicos por lo que producen”.

“Cuando los maestros y las familias sólo se centran en qué letra hace una alumna o qué colores conoce, se atenúa la importancia de otras aptitudes”, añade Uba. “Las chicas aprenden que la única cosa que importa es lo bien que están sentadas en su sitio y realizan un aprendizaje académico tradicional”.


Recursos

  • Raising Girls (Criando niñas), por Melissa Trevathan y Sissy Goff. En inglés.
  • Everyday Ways to Raise Smart, Strong, Confident Girls (Formas cotidianas de criar niñas inteligentes, fuertes y con confianza en sí mismas), por Barbara Littman. En inglés.
  • Growing a Girl (Creciendo niña), por Barbara Mackoff. En inglés.

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