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“El juego es donde los niños amplían su lenguaje”

Mediante el juego los maestros pueden ayudar a quienes aprenden inglés a manejarse en dos idiomas


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda 

Qué estás haciendo?”, preguntó el maestro en cantonés. “Sopa”, contestó “Stephanie” mientras removía la arena. “Mmm, ¿qué es lo que va después?” “¡Zapatos!” bromeó Stephanie.

Stephanie asiste al Centro de Desarrollo Infantil de San Mateo College (SMCDC), donde las lenguas maternas de los niños incluyen inglés, español, árabe, tagalo y tongano, una situación típica en California, donde dos de cada cinco niños del jardín de infancia son  “estudiantes de inglés como segundo idioma”. El programa de SMCDC, basado en el juego, está compuesto por maestros bilingües que ayudan a niños como Stephanie a aprender inglés y a desarrollar su capacidad en sus lenguas maternas respectivas, ¡a la vez que se divierten!

Desarrollar ambos idiomas

“Cada programa debería apoyar el idioma materno, tanto si el programa es bilingüe como si no lo es”, dice el consultor de educación en infancia temprana John Gunnarson.

“El idioma está ligado a la cultura y a la identidad propia. Cualquier cosa que refuerce una apreciación en el idioma materno de un niño lleva a una percepción positiva de sí mismo”, dice la profesora Ofelia García, de Cabrillo College. “Los niños pequeños cuyos padres hablan una lengua que no sea el inglés corren el riesgo de perder o no desarrollar el idioma familiar”.

Además, investigaciones recientes demuestran que un desarrollo sólido de su idioma materno ayuda a los niños a aprender inglés mucho mejor.

Al mismo tiempo, “queremos facilitar la preparación en inglés para que los niños puedan participar en el mundo en general”, dice García.

Dejar que el juego construya herramientas del lenguaje

“El juego es donde los niños inventan y amplían su lenguaje”, dice García. “El juego de representación está hecho a medida para el desarrollo del lenguaje”.

No hace falta corregir sus conversaciones, explica García, que añade: “Es típico que durante el proceso de desarrollo del lenguaje los niños mezclen idiomas. En un momento dado pueden centrarse más en un idioma que en el otro, pero ellos deciden”.

Los niños usan varias estrategias para moverse en un entorno de dos idiomas. Por ejemplo, García recientemente vio a dos amigos construyendo una estructura de bloques en el Centro de Infancia Temprana de Cabrillo College. “Mark”, angloparlante, usó una combinación de inglés y lenguaje de signos para decirle a su amigo “Esteban”, hispanohablante, lo que él quería hacer a continuación. Esteban lo entendió y, al mismo tiempo, aprendió algo de inglés.
Maya (5), en el Centro de Niños de Chabot College, prefiere pasar el tiempo de juego con otros hispanohablantes, dice Ana Gutiérrez, especialista bilingüe en educación in-fantil temprana. Jugando juntos desarrollan herramientas de lenguaje que ambos usarán tanto en español como en inglés.

Introducir un lenguaje rico y adecuado

En todo caso, “[nunca] mezcle idiomas”, advierte Gu-tiérrez. Ella puede cambiar al español para ayudar a que un niño entienda, pero tiene cuidado de decir frases completas tanto en un idioma como en el otro.

“Los adultos han de servir de ejemplo con un lenguaje rico y adecuado”, dice García para que los niños sepan qué palabras pertenecen a qué idioma y escuchar una pronunciación y una estructura de frase correctas.

Construir vocabulario

“¿En qué se diferencia un círculo de un cilindro?”, pregunta Gutiérrez en voz alta mientras sus estudiantes construyen torres con objetos tridimensionales. “¿En qué se parecen los cuadrados y los trapezoides?” Un niño toma un rollo de cinta adhesiva y empieza a hacer formas en la moqueta. Gutiérrez presenta palabras para [enseñar a los niños] las formas geométricas en inglés y en español.

“Tenemos que desarrollar el pensamiento del niño con el lenguaje”, dice Gunnarson. “Use ‘palabras no tan comunes’; por ejemplo, en lugar de ‘comer’ puede decir ‘picar, cenar’. En vez de ‘mirar’, use ‘mirar fijamente, observar, escrutar, examinar’”.

“No queremos que los niños salgan con un vocabulario de un nivel [por debajo de su edad] ya sea en su idioma materno o en inglés”, advierte Gunnarson.

Conversar en el idioma materno

Para apoyar el primer idioma de un niño, dice Gunnarson, “idealmente debería haber alguien en la clase que hablase el idioma materno del niño, no sólo ‘¿cómo estás?’, sino con un vocabulario avanzado y una estructura de frase compleja”.

La tutora de maestros Karen Wiggins-Dowler, en San Mateo, dice que es importante que Stephanie y un maestro que hable cantonés “tengan conversaciones genuinas en cantonés que hagan hincapié en un nivel de pensamiento más alto [y] en las que el maestro haga preguntas abiertas sobre su juego”.

Cuando los programas no tienen personal que hable el idioma materno de un niño, pueden invitar a los padres o a otros miembros de la comunidad a participar y a hablar con los niños.

Introducir el inglés sin presión

Cuando los niños no hablan inglés, Wiggins-Dowler los introduce en áreas de juego familiares (el área de educación para el hogar, el arenero, etc). Mientras el niño juega en el arenero puede oír a otros niños hablando en inglés en su juego simulado: “Estoy haciendo helado de chocolate”, “Estoy haciendo bizcochos”. Wiggins-Dowler dice: “Ellos tienen ese tiempo en el que están escuchando, pero las palabras no van dirigidas a ellos. Necesitan ese tiempo de tranquilidad para procesar esa información”.

Con Stephanie, que habla cantonés, Wiggins-Dowler describe lo que Stephanie está haciendo o hace preguntas sencillas usando gestos, de modo que Stephanie pueda progresar gradualmente de respuestas de una palabra hasta frases sencillas en inglés.

Gutiérrez observa el juego de los niños y encuentra oportunidades para ampliar su vocabulario de inglés. Recientemente un grupo de niños estaba jugando con avion-es de juguete. Gutiérrez preguntó: “¿Qué otras cosas vuelan?” Eso llevó a una discusión de helicópteros y después a mirar un libro sobre diferentes clases de aeronaves.


Consejos para desarrollar un segundo idioma

(de John Gunnarson)

  • Al principio describa lo que el niño está haciendo sin esperar una respuesta. Si un niño está abrazando una muñeca: “Veo que abrazas a tu nena; se la ve feliz”.
  • Cuando el niño sea capaz de decir frases cortas, amplíelas. Si él dice: “Bebé enfermo”, usted puede responder: “Oh, tu bebé está enfermo; ¿le ponemos una manta?”
  • Cuando empiecen a entender el idioma, hágales preguntas que puedan responder con una palabra o dos.
  • Para niños con más aptitudes, formular preguntas abiertas: “Cuéntame cosas sobre tu bebé. ¿Qué le gusta hacer por la mañana?”

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