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¡Piensa en todas las cosas que aprenderás!

Familias y educadores de padres comparten consejos para ayudar a los niños a mantener su motivación en la escuela.


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda

El hijo de Zorayda Velázquez, de seis años, es brillante, dulce y curioso sobre el mundo que le rodea, pero no siempre le gusta ir a la escuela.

“Él dice: ‘¿Por qué tengo que ir?’ Yo le digo: ‘¡Porque tienes que tener una educación! ¡Tienes que aprender cosas nuevas!’ Él es feliz cuando llega allí, pero puede ser todo un desafío”, dice Velázquez, mamá soltera de Stevinson y coordinadora de casos para el Parent Resource Center (Centro de Recursos para Padres).

La mayoría de los niños, en algún momento, se queja por la escuela y los deberes. Casi cualquier cosa, incluso las tareas de la casa, les suena mejor que escribir un informe de cinco páginas o memorizar la tabla de multiplicar.

Para algunas familias esto se convierte en un lucha de poder diaria, con los padres utilizando sobornos, amenazas y castigos para conseguir motivar a los niños, y los niños resistiendo cada metro del camino. Los niños pueden empezar a pensar en los estudios como un castigo y los padres sentirse cada vez más frustrados al ver que sus hijos, inteligentes e inquisitivos, muestran cada vez menos interés en la escuela.

La cuestión fundamental es despertar—y mantener—la motivación de los niños, dice Helen Neville, una educadora de padres de Oakland. En este artículo, padres y educadores de padres ofrecen consejos para mantener motivados a los niños en la escuela.

Alentar el aprendizaje

Velázquez enseña a su hijo Aziel, de seis años, que aprender es divertido y da satisfacción, recordándole todo lo que ha sido capaz de aprender hasta ahora, como montar en bicicleta y jugar a nuevos juegos. “Yo le digo: ‘¿Recuerdas cuando no sabías hacer esto? ¡Ahora puedes! Y piensa en todas las cosas que aprenderás en primer grado’”, dice.

En la tienda de “todo a un dólar” Velázquez compra a su hijo libros de actividades que tienen rompecabezas de palabras, juegos con números y otras cosas que le hagan aprender mientras se divierte. A él le gustan los juegos de mesa, por lo que ella los usa para enseñar sumas, restas y multiplicaciones. Y además le lee cada día. “Es duro para mí encontrar siempre el tiempo”, dice, “pero pienso que es importante. Hasta ahora le está yendo muy bien”.

Hable con los niños sobre la importancia de la educación, añade Andrea Jones, especialista de programa en Healthy African American Familias (Familias Afroamericanas Saludables) en Los Ángeles. “Yo les decía a mis niños continuamente que la educación era lo único que nadie les podía quitar”, dice Jones, que tiene cinco hijos ya mayores y dos nietos en edad de escuela primaria. “El conocimiento es poder. Así es como sales adelante [en la vida]”.

Conectar el trabajo escolar con los intereses del niño

“Los padres necesitan buscar formas de conectar el trabajo escolar con los intereses naturales del niño”, dice Neville. “Puede ser un verdadero reto, pero si no hay conexión tienden a no desempeñarse tan bien [en términos académicos]”.

Por ejemplo, dice, si un niño tiene que escribir una redacción sobre las misiones de California pero está obsesionado con los reptiles y el béisbol, la familia puede hablar con el maestro para que le permita escribir sobre serpientes que había alrededor de varias misiones, o sobre los deportes que se jugaban en las misiones. Si un niño solo quiere leer libros de cómic, pida a algún bibliotecario de literatura infantil libros de series con temas similares o fotos interesantes.

Incorpore el trabajo escolar en la vida cotidiana

Las familias pueden incorporar los temas escolares en la vida cotidiana, sugiere Jones. En el coche, pregunte a los niños sobre operaciones matemáticas simples o cómo deletrear diferentes palabras que surjan en la conversación. Póngalos a prueba sobre cualquier cosa que estén aprendiendo en la escuela.

“Pruebe cualquier cosa para mantenerlos al día con los temas, que sigan pensando, especialmente durante las vacaciones escolares”, dice. “Muestre verdadero interés en lo que están haciendo. Pregúnteles cada día qué es lo que están aprendiendo. Hable con el maestro”.

Establezca rutinas para los deberes

La mamá de Velázquez cuida de Aziel después de la escuela, dice Velázquez. Después de la merienda y algo de tiempo de descanso, su hijo tiene que escoger entre “trabajar un poquito con mi mamá o ir a jugar primero. Cuando llego a casa, él ha tenido su tiempo para divertirse y es hora de sentarse y hablar sobre el día y mo-strarme sus deberes”, añade.

Aunque Aziel conoce sus números, a él no siempre le gusta escribirlos. “Hace dos series seguidas y dice: ‘¡Terminé! No quiero hacer más’ y su letra se vuelve descuidada”, dice Velázquez. “Hacemos de diez a quince minutos de descanso y volvemos a ello. Él dice: ‘¡Está bien, estoy listo, hagamos esto!’ Cualquier niño puede sentirse frustrado; hay que hablarles constantemente, animarlos, elogiar sus esfuerzos. No fuerce a los niños a hacer [la tarea]; al final, la acabará”, añade.

Puede ser duro para los padres encontrar el tiempo para involucrarse en la educación de sus hijos. Bobbie Vaughn, madre soltera de dos niños en edad de escuela primaria en Oakland, trabaja en dos empleos y generalmente está desbordada haciendo la cena y el trabajo de casa por las noches, dice.

“Simplemente no puedo darles todo el tiempo que necesitan”, dice Vaughn. “[La verdad es que] ellos tienen que automotivarse. Establecí una rutina tan pronto como empezaron el jardín de infancia, lo cual ayudó muchísimo”.

Vaughn mantiene el televisor apagado durante la semana y les hace hacer los deberes en cuanto llegan a casa de la escuela. También participa voluntariamente en sus clases, así se hace una buena idea de cuáles son las expectativas de los maestros y cómo les va a sus hijos. Además, eso muestra a los niños que ella piensa que la educación es importante. “No hemos tenido muchos problemas”, añade.

No se preocupe por sus propias aptitudes

Los padres no deberían desanimarse si su educación, alfabetización, o dominio del inglés son limitados, dice Neville. “Los padres pueden hacer que sus niños les lean”, agrega. “Ayuda tanto a los padres como a los niños con las aptitudes de lectura y establece una gran conexión entre padres e hijos”.

“Mi madre no habla inglés”, agrega Velázquez, “por tanto ella no puede ayudar a mi hijo [en otras tareas], pero sí trabajan con los números”.

Busque ayuda si es necesario

Si el niño está teniendo problemas en la escuela, hable con el profesor, dice Neville. Si sospecha que su hijo puede tener un trastorno de aprendizaje, obtenga un diagnóstico y un plan de tratamiento lo antes posible. Cuanto más se alarguen estos problemas es peor, añade.



Recursos

Recursos en inglés

  • Motivated Minds: Raising Children to Love Learning (Mentes motivadas: Criando a los niños para que les encante aprender), por Deborah Stipek y Kathy Seal

  • Motivation for Learning (Motivación para el aprendizaje), de la Asociación Nacional de Educación, www.nea.org/

  • School Motivation (Motivación escolar), de Mama’s Health, www.mamashealth.com/child/motivate.asp

  • Fostering Motivation in Kids with Learning and Attention Problems (El fomento de la motivación en niños con problemas de atención y aprendizaje), de Schwab Learning, www.schwablearning.org/ articles.aspx?r=633

Recursos en español:


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