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El aprendizaje a traves del juego: Apropiarse del lenguaje

Desarrollar el lenguaje oral a través del juego ayuda a los niños a construir habilidades esenciales


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda

"¡Uno, dos, tres, cuatro!” … cantan los preescolares en el Child Development Consortium of Los Angeles (Consorcio de Desarrollo Infantil de Los Ángeles) durante la sesión semanal de música de Paul Morehouse. “Una vez vi un dinosaurio”, responde Morehouse, un especialista en música para infancia temprana. “Cinco, seis, siete, ocho”, gritan los niños, golpeando maracas, panderetas y tambores al ritmo de las palabras. “¡Patinando en unos patines de ruedas!”, exclama Morehouse.

Para los niños, este juego es pura diversión. Pero Morehouse sabe que también les ayuda a desarrollar su capacidad de usar palabras para comunicarse, lo cual, dicen los expertos, es fundamental para su éxito en el futuro.

Los investigadores han descubierto que el vocabulario es un factor muy importante en la “brecha de logros” educativos. Por término medio, los niños de tres años provenientes de familias con padres profesionales, por ejemplo, conocen 1100 palabras, mientras que aquellos que proceden de familias que viven de la asistencia social conocen 525, dicen los investigadores Betty Hart y Todd Risley. Sin embargo, las experiencias ricas en lenguaje pueden ayudar a cerrar esta brecha.

Haga “real” el lenguaje

“Para los niños pequeños, es necesario que el vocabulario salga a colación en el contexto de una actividad en la que participan. Tiene que ser relevante”, dice la profesora Dana Van Sinden del Long Beach City College. Por ejemplo, cuando un niño te enseña un dibujo que ha hecho, puedes introducir nuevas palabras (“veo que has usado acuarelas para resaltar las áreas de arriba”) y animarles a practicar mediante la descripción (“Háblame sobre esta forma”).

Claire Bainer, co-directora de Blue Skies for Children (Cielos Azules para los Niños) en Oakland, dice que los niños desarrollan habilidades del lenguaje a través de “experiencias concretas, reales”. En la clase de los niños de cuatro años, dos niñas se hacían pasar por la mamá y el bebé. Mientras la “mamá” amontona frutas y verduras de plástico en la silla alta del “bebé”, ella nombra alimentos que el “bebé” debería comer.

“Puedes leerles sobre elefantes o ir a un zoológico y ver uno”, dice Bainer. “Los niños necesitan tener experiencias reales para crear la sinapsis en su cerebro, para que las palabras que aprendan tengan significado”.

Hable “con”—no “a”—los niños

“Ayudamos a los niños a desarrollar el lenguaje oral cuando los adultos hablamos con ellos, no a ellos”, dice Van Sinden. “Realmente es importante que esperemos [a que nos respondan]”. En sus quince años de enseñanza en preescolar, Van Sinden notó cuan a menudo los adultos acallaban a los niños al hablar [y] cuantas veces los adultos decían a los niños lo que tenían que hacer sin esperar una respuesta.

Es importante para los adultos comenzar a escuchar a los niños cuando empiezan a balbucear, dice el profesor Chae Marshall, de GeoKids, en Menlo Park: “Es su intento de comunicarse. Los niños se sienten escuchados cuando les muestras que estás escuchando”. Eso les anima a seguir intentado expresarse con palabras.

Anime a los niños a hablar

Durante el juego, los maestros pueden introducir palabras y animar a los niños a ser comunicadores activos, añade Bainer. Recientemente “Jimmy” encontró un bicho de bola en el patio y gritó: “¡Lo tengo!”. La maestra admiró su bicho y sugirió que lo pusieran en un vaso para que Jimmy lo pudiera enseñar a los otros niños.

“¿Qué dirás cuando muestres el bicho a los niños?”, preguntó la maestra. Jimmy no decía nada. “Quizá podrías decir: ‘Encontré un bicho de bola’”, sugirió la maestra. “¿Le llamas bicho de bola o bicho de la siembra? Alguna gente los llama bichos isópodos. Me pregunto qué nombre te gustaría más”. “Isópodo”, dijo Jimmy seriamente, y se marchó para presentar a su bicho.

Antes de la hora del recreo, Patricia Ramos-Butterfield—maestra principal del programa Head Start del Distrito Escolar Unificado de Lake Elsinor—da a los niños la oportunidad de explicarle qué planean hacer.

Morehouse con frecuencia pregunta a los niños qué canciones quieren volver a cantar otra vez. Morehouse insta: “Pregúnteles sobre lo que han recordado. Cuando pueden reutilizar una palabra que han aprendido en una canción, están apropiándose de ella”.

Use narraciones y contribuya palabras

En Blue Skies, las maestras de los niños más pequeños practican el “sportscasting”, dice la codirectora Liisa Hale: un relato movimiento a movimiento de lo que está pasando. “Ahora tú le estás dando la pelota a ella”. Pero advierte: “Fíjese que sea el momento adecuado: es molesto que te interrumpan cuando estás muy concentrado”.

Hale también ve cómo las maestras “traducen” para los niños muy pequeños y les ayudan a escucharse unos a otros diciendo cosas como: “La oí decir que no quiere que agarres eso”; o también “suministrándoles” palabras como: “Mi turno (me toca a mí)”.

Use música para que sea divertido (y para construir vocabulario)

“A través de la música los niños prestan atención y aprenden palabras nuevas”, dice Ramos-Butterfield. A medida que los niños en su clase—que en su mayoría están aprendiendo inglés—cantan canciones una y otra vez, “comienzan a sentirse cómodos usando palabras nuevas. Cantamos sobre un gatito que es acróbata. Entonces hablamos sobre lo que es un acróbata, luego miran un libro con dibujos y después hacemos movimientos”.

“Los niños que hablan muy poco inglés pueden, de hecho, cantar de forma muy precisa”, observa Morehouse. Les da a los niños instrumentos de percusión o hace que lo sigan con las palmas; es divertido y ellos aprenden el “ritmo del lenguaje”: sílabas, sonidos y acentos. Siempre usa canciones que tienen patrones obvios, que encantan a los niños, mientras refuerzan el aprendizaje.


Para niños, el juego es esencial

Bajo presión para cumplir con los crecientes estándares académicos, muchos educadores de infancia temprana están acortando el tiempo para jugar. Pero “el juego es esencial para... el bienestar emocional, social, físico y cognitivo de niños y jóvenes”, sostiene la American Academy of Pediatrics (Academia Americana de Pediatras) en 2007. “El juego es importante para el desarrollo saludable del cerebro”.

“Varios estudios muestran los vínculos entre el juego y muchas habilidades básicas y complejas actividades cognitivas tales como la memoria, el autocontrol, las habilidades del lenguaje oral, la adaptación exitosa a la escuela... mejores aptitudes sociales... y habilidades de lectoescritura”, escribieron las investigadoras Elena Bodrova y Deborah J. Leong (http://pdonline.ascd.org/pd_online/substitute/el200304_bodrova.html).

Además, advierte el profesor Ross A. Thompson de UC Davis: “Si creamos entornos para niños pequeños... [que son] como los de los niños más grandes, acabamos con pequeños que están frustrados, que pierden interés en aprender y que están más estresados”.

Este artículo es el primero de una serie de un año de duración sobre maneras de ayudar a aprender a los niños pequeños usando su método más natural: el juego.


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