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El aprendizaje a traves del juego: No nos sentamos a practicar cada letra

Las actividades de juego que incluyen letras y escritura preparan a los niños para leer


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda

Padres ansiosos a menudo preguntan: “¿Mi niño sabrá las letras para el jardín de infancia?” Pero es un error responder a esta presión haciendo sentar a los niños pequeños para recibir instrucción formal, dice la maestra de jardín de infancia Judy Ross, de Glazier Elementary School en Norwalk. Es mejor integrar la prelectura y escritura en el trabajo más importante de los niños: el juego.

“Si haces instrucción directa con hojas de ejercicios”, dice Ross, “es rutinario”. Los niños aprenderán las letras y los sonidos de cualquier forma, añade, pero en el juego “tiene lugar un nivel de razonamiento superior. Los niños aprenden que hay más de una manera de hacer algo. Cuando esos niños integran el mundo laboral saben cómo trabajar en equipo”.

Dar a los niños libre acceso a los materiales

En la clase de Minoo Vaseghi en Kidango, Fremont, los niños pueden hacer uso de los materiales para leer y escribir en cualquier momento. Hay un acogedor rincón de libros y un centro de escritura donde pueden escoger lápices de cera, rotuladores, papel blanco y de colores, cartulinas en blanco y más cosas. Los maestros cambian los materiales frecuentemente y animan a los niños a incorporar la escritura en su juego. “¿Por qué no me haces un dibujo de lo que vas a construir?”, anima Vaseghi a un niño en el área de bloques.

Recientemente Olga contó que era el cumpleaños de su padre. “¿Te gustaría hacerle una tarjeta?”, preguntó Vaseghi. “¿Qué te gustaría decir?”. Olga optó por “¡Feliz cumpleaños!” y “Te quiero papi”, así que Vaseghi escribió las frases para que ella las copiara en su tarjeta. “Ella no copió todas las letras”, dice Vaseghi. “Eso estaba bien, mientras pudiera establecer una relación entre las palabras escritas y lo que ella quería decir”.

Animar a los niños a escribir como parte del juego

“A menudo pensamos en la alfabetización como el estar sentado puertas adentro en un pupitre”, dice Adrienne Lomangino, en la Bing School de Menlo Park, pero “también tenemos materiales que sacamos a la naturaleza. Por ejemplo, la clase de Lomangino estaba fuera mezclando “bebidas” afanosamente usando jarras de agua coloreada. Los niños decidieron que necesitaban poner un menú; por tanto, pidieron a Lomangino que les enseñara cómo escribir “limonada”, “zumo de lima”, “café” y “té de arándanos”. “Darren” agarró una tablilla con sujetapapeles y declaró que estaba haciendo su propio menú. Lomangino sabía que Darren no estaba escribiendo palabras reales, pero ella no interrumpió su juego creativo para corregirle. Sin embargo, cuando “David” quiso que ella copiase el menú original otra vez, cuenta Lomangino: “le dije, ‘miremos las letras aquí’”.

Tanto Vaseghi como Lomangino colocan tablillas de notas cerca de las áreas de juego para que los niños puedan apuntarse en actividades populares como juego de teatro o bloques. Esto ayuda a que los niños se turnen y les da la oportunidad de aprender a escribir sus nombres, que siempre están disponibles en etiquetas personales o cintas de papel para que ellos puedan copiarlos.

Apoyar las razones personales de los niños para escribir

Lomangino enfatiza que la lectura y la escritura tiene que tener un propósito significativo para los niños pequeños. Cuando la escritura es parte del juego cotidiano, los niños buscan la ayuda de los maestros para cosas que quieren escribir. Dice Lomangino: “Es muy importante querer ponerle una etiqueta a tu montaña o tu volcán”, o hacer un letrero para avisar a los demás que no tiren abajo tu torre de bloques.

Antes de una comida familiar informal que tuvo lugar hace poco, “Leo” le dijo a Lomangino: “Quiero que me hagas un letrero que diga: ‘Todos pueden venir a la comida’”. Después quiso otro letrero que dijera: “Gracias por venir a la comida”. Mientras Lomangino escribía las palabras, ella hablaba con Leo sobre la escritura: “Ahora voy a dejar un espacio antes de la siguiente palabra… Voy de izquierda a derecha”.

Cuando una niña en la clase de Lomangino preguntó si podía ayudar a pasar lista, Lomangino le dio una tablilla para que pudiera anotar las primeras letras de los nombres de cada compañeros de clase.

Ayudar a los niños a desarrollarse como autores

En la clase de Vaseghi, los niños crean sus propios cuentos. Al principio “apenas escribimos lo que dicen y ellos repiten sus palabras mientras ‘leen’”, explica. Más avanzado el año, los niños “escriben” sus propias narraciones usando una mezcla de símbolos, letras y palabras. Luego tienen la oportunidad de “leer” sus cuentos durante el tiempo en corro.

A veces los niños hacen libros construidos con cartulina; un día, por ejemplo, rellenaron libros con sus dibujos de girasoles en el jardín. Ese día no pidieron escribir las palabras, pero aun así tuvieron la experiencia de registrar sus observaciones, [lo cual comporta] un paso importante hacia la escritura.

Usar juegos para conectar letras y sonidos

La mayoría de los niños en la clase de Vaseghi están apenas empezando a aprender inglés, por lo que ella usa juegos que les ayudan a conectar letras con sonidos en inglés. En un juego de nombres, después de que Jason responde al canto: “Bumblebee, bumblebee, ¿dirás tu nombre para mí?” Vaseghi escribe por ejemplo la letra J en una pizarra, y entonces dice: “Jason empieza con J. La letra J suena como ‘juh,’ ¿Quién más tiene un nombre que empieza por ‘juh’ J?: ¡Sí, Jared!”.

Durante el rato de juego extra, Vaseghi ofrece un juego de bingo de letras que ayuda a los niños a aprender los sonidos del alfabeto porque ellos dicen las letras y los sonidos mientras juegan.

Tabla de alfabeto bilingüe

La tradicional tabla del alfabeto con dibujos permite a los niños fijarse en las letras y los sonidos a su propio ritmo, pero puede ser confuso para los que hablan otros idiomas. Así, en su aula de español/inglés Vaseghi tiene una tabla especial con dibujos de objetos que empiezan con la misma letra en ambos idiomas: la A es para airplane/avión (no para apple/manzana), la B es para bicycle/bicicleta, la C es para car/coche. Dice Vaseghi: “La llevamos a la mesa con grupos pequeños o en círculo durante la canción ABC. Luego ellos van a la tabla y le prestan atención; señalan y hablan entre ellos, y cuando les vemos interesados les decimos palabras conectadas a cada letra”.

“No nos sentamos a practicar escribir cada letra”, concluye Lomagino,“[no obstante] me llama la atención la frecuencia con que los padres regresan a decirme que a sus niños les está yendo muy bien [en el jardín de infancia]”.


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