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Deje que el niño lo guíe

El enfoque del “programa de estudios emergente” basa el aprendizaje en el interés de los niños


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda

Es caca de pájaro? ¿Una planta? ¿Moho, como eso que crece en el pan viejo?” Los niños en la clase de preescolar de Richell Swallow se preguntaban qué era esa cosa verde flotando encima del estanque. Tenían suerte: su escuela tenía microscopios de verdad como los de la gente grande, así que pudieron ver esa extraña cosa verde en detalle. A continuación Swallow los llevó a la biblioteca. Con gran excitación, uno de los niños señaló la foto de un alga en un libro: “¡Ahí está! ¡Es esa palabra con ‘A’ que está ahí!”

Lecciones como estas no son inusuales en el Centro de Educación Temprana Joyce M. Huggins de Fresno State University, donde los maestros trabajan en conjunto para diseñar actividades basadas en los intereses de los niños. Los educadores en educación temprana llaman a este tipo de experiencia “programa escolar emergente”. Swallow explica que se trata de “planificación sobre la marcha basada en el punto de interés más alto del niño”.

Al principio la idea daba miedo, explica Swallow, pero “después de mi primer proyecto pensé: ‘¡esto es fantástico!’” El programa escolar emergente “permite que los niños tomen la iniciativa de forma activa. Pueden trabajar solos o en grupo. Pueden explorar ideas, tomar turnos… Crea confianza y autoestima”.

“Realmente es más fácil enseñar de modo emergente”, dice la Dra. Betty Jones, que da clases en Pacific Oaks College. “Es más entretenido y más divertido”. Asimismo, el programa escolar emergente promueve el aprendizaje: “Lo que aprendemos es lo que nos importa”.

“La ventaja, tanto para estudiantes como para profesores, es aprender cómo pensar y resolver problemas”, agrega Christine Richards, que da clases en The Growing Place en Santa Mónica.

A continuación se ofrecen algunos consejos sobre cómo empezar:

Preste atención a los intereses del niño

Pregúntese: “¿En qué están interesados los niños?”, propone Jones. “Si no lo sabe, ¡averígüelo! Haga una lista de los niños en su clase. . . Luego haga una lista con los intereses de cada uno”.

Algunas veces hay muchos niños interesados en el mismo tema. Una vez, por ejemplo, había varios niños de la clase de Richards hablando de ir a un espectáculo de caballos con sus familias. Richards y sus colegas los animaron a trabajar juntos para crear figuras de caballos en pasta de modelar, darles forma con alambre y escribir historias que tuvieran que ver con los caballos.

Siga la iniciativa del niño

En otra ocasión, cuando un niño del preescolar de Castro Valley donde trabaja Pam Andrade llevó un caracol a clase, Andrade y su compañera de aula Sidney Smith observaron el gran entusiasmo que suscitó en el aula. Entonces, todos dejaron lo que estaban haciendo, pusieron al caracol en un pedazo de papel negro y se pusieron a observar cómo el animalito se desplazaba lentamente por el papel. Las maestras hicieron preguntas para animar a los niños a abrir una discusión: ¿Cuán rápido se movía el caracol? ¿De qué otra manera podemos dejar un rastro al pasar? ¿Puede treparse un caracol a una cuerda tirante hecha en piolín y pasar al otro lado? ¿Dónde viven los caracoles?

El Dr. Jan Fish, de CSU Northridge, dice que los maestros “han de tener la humildad de seguir la iniciativa del niño”.

Sin embargo, explica Andrade, algunas veces es difícil, ya que los niños suelen tener muchísimos intereses diferentes. Su escuela emplea una mezcla de programa escolar tradicional con el programa emergente.

Sea flexible: “No puede estar mirando el reloj”

“Tenemos estructuras y rutinas, lo que llamamos el curso del día”. Dentro de esa estructura, dice Swallow, puedes crear “una respuesta honesta a lo que está pasando en tu salón de clase”. Por ejemplo, la clase de Swallow había “adoptado” una tortuga de río en el estanque. Los niños disfrutaban mirando “la tortuga Tinkerbell” y dejaban comida en pequeños recipientes de arcilla que habían hecho ellos mismos. Un día notaron que Tinkerbell no estaba comiendo ni moviéndose demasiado y se preocuparon de que tal vez estuviese enferma y necesitara un doctor. Los niños, con la ayuda de sus maestros, escribieron una nota preguntando a los padres si conocían a algún doctor de tortugas. Alguien sí conocía a uno y los niños escribieron una nota al veterinario: “Estamos muy preocupados porque Tinkerbell no está comiendo ni metiéndose en el agua”. Los niños hicieron una gran celebración cuando el veterinario trató y curó a Tinkerbell de una infección respiratoria.

Ayude a los niños para que puedan formular sus propias preguntas y encontrar sus propias respuestas

La maestra Suzanne Duarte Jones, del Centro Infantil Pacific Oaks de Los Ángeles, dice que al hacer sus propias preguntas y encontrar las respuestas los niños se convierten en “pensadores más flexibles y en solucionadores de problemas”. Por ejemplo, tras un día lluvioso, Duarte Jones notó que uno de los niños estaba sorteando los charcos porque no quería mojarse. Las maestras propusieron a los niños pensar en cómo podrían atravesar esos “lagos” de una manera más rápida. Una solución fue la de caminar sobre los charcos montados en zancos.

Escoja temas que conciernan a su clase

En el salón de clase de Sandra Harris en el Preescolar Helen Diller de San Francisco, el año pasado había diecisiete niños que hablaban diez lenguas diferentes. Así, los maestros prepararon un tema a desarrollar durante todo el año sobre la identidad. Animaron a los niños a que encontraran sus propias respuestas a preguntas como: “¿Quién eres?” “¿De dónde vienes?” Los padres fueron a clase, compartieron sus historias y enseñaron palabras en sus respectivas lenguas. Los niños hicieron dibujos de su familia y crearon autoretratos.

“Un gran número de conversaciones se centraban en lo que estaba sucediendo”, recuerda Harris. Los niños decían cosas como: “‘Podemos ser amigos aunque no nos guste jugar al mismo juego’, o ‘bueno, somos diferentes y hablamos lenguas diferentes’”.

Esté abierto al entorno

Los niños están interesados en lo que ocurre a su alrededor. Jones recuerda con tristeza como una maestra bajaba las persianas para que los niños no se distrajeran en la clase con los vientos fuertes de Santa Ana.

Por el contrario, cuando los niños del Centro de Desarrollo Infantil Daisy de Oakland hablaban de los eventos del 11 de septiembre, la maestra Toni Gross los animaba a que expresaran sus sentimientos a través del arte. Un pequeño hizo un dibujo de un huracán. Gross formuló una pregunta neutral: “¿Qué está pasando en tu huracán?”, a lo que el niño respondió: “Hace daño a la gente; hace caer los edificios”. Usando pasta de modelar, otros niños construyeron aviones y edificios, los cuales tiraban abajo con el impacto de los primeros. Los niños hacían uso del arte y de la recreación de la realidad para expresar sus sentimientos de temor, entender lo que había pasado y arribar a algún tipo de conclusión al respecto.

Al final, dice Jones, el programa de estudios emergente trata de “crear una comunidad democrática de aprendizaje en la que la capacidad y los intereses propios de cada persona son tomados con seriedad”.


Para aprender más sobre el programa escolar emergente

(Bibliografía en inglés)

  • Emergent Curriculum (Programa escolar emergente), de Elizabeth Jones y John Nimmo, ed. NAEYC, 1994.

  • Reflecting Children’s Lives: A Handbook for Planning Child-Centered Curriculum (“Reflejando la vida de los niños: Un manual para la planificación de programas escolares centrados en el niño”), de Deb Curtis y Margie Carter, ed. Redleaf Press, 1996.

  • “Painting a Tragedy” (Pintando una tragedia), de Toni Gross y Sydney Gurewitz Clemens: historia completa de la respuesta de los niños de la clase de Toni Gross a los eventos del 11 de septiembre.
  • “Untiming the Curriculum” (Dejando de controlar el tiempo en el programa escolar), de Wien Carol Ann y Kirby-Smith, en Young Children, ed. NAEYC, septiembre de 1998.

  • Información sobre el enfoque Reggio Emilia (énfasis en programas escolares centrados en el interés del niño).
  • Accesible a través de Internet: www.reggioalliance.org

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