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“Puede sentir el calor”

Apoyando las relaciones entre padres de diferentes culturas


Traducción al castellano: Fanny Kraiem

El Grossmont College Child Development Center (Centro de Desarrollo Infantil) da la bienvenida a familias de muchas culturas. Pero un semestre, dice Kathryn Ingrum, directora del centro, una madre Afro Americana le dijo que “yo era la única persona blanca en quien ella confiaba.” Este madre dijo que, debía a sus experiencias anteriores, ni le gustaban ni confiaba en nadie del centro que no fuera negro, aunque “fue respetuosa y amable cuando contó esto.”

Pero este madre regresaba a la escuela y estaba ansiosa por aprender a usar las computadoras en el cuarto comunitario del centro. “Otra madre, una mujer hispana, se tomó el tiempo y la paciencia para ayudarla a adquirir los conocimientos,” recuerda Ingrum. “Se desarrolló una relación y tuvo como resultado la confianza en otra persona de una cultura diferente.”

Ayudar a padres de diferentes culturas a conectar es importante, dice Ingrum, porque “preparar a los niños para un mundo cultural y lingüístico diverso es el trabajo más crítico que podemos realizar. Los padres son los maestros más importantes—mientras más los incluimos en este proceso, más se facilita nuestro trabajo.”

Para apoyar las relaciones entre padres de diferentes culturas, los maestros de educación y atención temprana dicen que los proveedores del cuidado infantil deben respetar a todos los padres y ofrecer los medios para que se conozcan los que son de diferentes culturas.

Todos los padres son bienvenidos

El personal debe “instituir una cultura que muestra que todos son bienvenidos,” dice Jean Monroe, consultora de educación de la primera infancia y co-presidente del programa de asistencia técnica del Bay Area Network For Diversity Training in Early Childhood (Red del Área de la Bahía para la Capacitación en Diversidad en la Primera Infancia). “La manera en que se recibe a los padres sienta el tono de lo que usted espera y valora. Si usted es cálida con todos los padres, los niños lo captan. Los niños deben saber que usted respeta a sus padres, porque así es como ellos se respetan a sí mismos. Yo interactúo en forma positiva con cada uno de los padres. Es contagioso; se trasmina.”

“Pasamos casi dos horas en orientación, conociendo a esa familia y su cultura para poder apoyarlos desde el principio,” dice Linda Stephan, supervisora de Modes-to Junior College Wawona Child Development Center (Centro de Desarrollo Infantil).

Traer la cultura de cada familia al aula

A las familias de Wawona les piden que traigan fotografías de sus países de origen. Cuando hablan un idioma diferente en casa, les piden que enseñen a los otros niños canciones en ese idioma. Stephan dice: “Si en casa la familia come mucho arroz, nos aseguramos que éste se incluya dentro de nuestro menú.”

“Trabajo con cada una de las familias para llegar a conocerlas,” dice Marisela Cerna, quien enseña a niños de dos años en Grossmont. En su aula también hay fotografías de cada uno de sus alumnos y sus familias. Cada niño crea un álbum de fotografías que se queda en el aula. No se han celebrado las festividades en Grossmont, pero el año próximo van a empezar a pedir que las familias presenten sus celebraciones.

Proporcionar un espacio donde los padres se reúnan

Hace cuatro años, el personal de Grossmont creó una sala comunitaria, con un sofá, mesas, sillas, computadoras con acceso al Internet y teléfonos. Los padres pueden utilizar estas instalaciones para comer, estudiar o simplemente descansar y platicar. “Pueden reunirse informalmente todos los días,” dice Ingrum. “Es realmente donde pueden empezar a hablar entre ellos y forjar relaciones.”

“A veces por la tarde”, dice Ingrum, “hay un grupo de madres en el cuarto de bebés platicando, sentadas sobre el piso con sus hijos. El ambiente invita a los padres a formar parte de este cuarto y a utilizarlo como oportunidad para compartir y conversar entre ellos.”

Ayudar a las familias a conocerse

Grossmont lleva a cabo dos noches familiares al año. Durante su reciente “noche de nachos” los padres de los salones de niños de tres años pintaron juntos una enorme lona. “Cuando uno hace trabajos manuales, las conversaciones realmente fluyen con naturalidad,” opina Ingrum.

“Cuando las personas trabajan juntas, se dan cuenta que todos son aceptables,” afirma Monroe. Por ejemplo, podrían construir una barda para el área exterior del centro. “Cuando las personas se enfocan en lo que pueden hacer para ayudar a sus hijos, súbitamente se les ve riendo y platicando y descubren que tienen cosas en común.” Pero aconseja al personal que participen y ayuden a facilitar.

Ayudar a los padres a descubrir lo que tienen en común

Cuando Monroe se encuentra con grupos de padres que se han polarizado sobre los asuntos de etnicidad, les ayuda a encontrar lo que tienen en común entre ellos. Al llegar, dice, por lo general, los padres se separan en grupos étnicos. Les permite permanecer en su zona de confort y luego les trae juntos.

En ocasiones los padres tienen un momento para averiguar algo acerca de todos los otros en la sala—o quién más calza el mismo número de zapatos o el programa de televisión preferido. En otras ocasiones, les pone una venda sobre los ojos y los guía otro padre de raza diferente.

“Son cosas pequeñas,” dice Monroe, “pero si puedo hacer que los padres dejen de enfocarse menos sobre sus diferencias y más sobre lo que tienen en común, la tensión disminuye. Entonces se puede percibir el calor alrededor de la mesa.”

Hablar un idioma común

A veces, dice Monroe, surgen problemas cuando el personal y los padres hablan idiomas que no todos en-tienden. Monroe sugiere que todos designen un idioma común y pide que hablen ese idioma cuando estén en los espacios públicos. Así los otros no se preguntan si los están excluyendo o hablando de ellos. Si todos no hablan el idioma común, agrega, es importante proporcionar interpretes para incluir a todos.

Hablar con los padres acerca de los problemas

Un año, los padres afro americanos se ofendieron por el tatuaje “fuerza blanca” que llevaba sobre el tobillo una madre. Así que la maestra “empezó una conversación referente a los tatuajes, comentando que otros padres estaban preocupados,” recuerda Ingrum. “Aún cuando no se lo pedimos, durante el resto del semestre la mamá usó calcetines.”

Otra vez dos padres le platicaron de una discusión que hubo acerca de un espacio para estacionarse. Una amiga de otro padre utilizó una palabra racial despectiva contra una abuela del programa. Los dos que contaron el incidente, “no eran de la cultura de la abuela, pero habían edificado esta relación protectiva con ella y se sintieron ofendidos por ella.”

Ingrum confrontó a la mujer, quien admitió que “que se le pasó la mano.” Ingrum la puso en contacto con la abuela y la mujer se disculpó a través del correo electrónico. Si esto hubiera sucedido entre padres del centro, dice Ingrum, ella se habría sentado con los/las dos para mediar y apoyar a ambos.


Para más ideas llame a:

  • Bay Area Network on Diversity in Early Childhood (Red del Área de la Bahía para Capacitación en Diversidad en la Primera Infancia), 510-658-9197
  • Parent Services Project (Proyecto de Servicios para Padres), 415-454-1870, www.parentservices.org

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