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“Apoyo que lleva al éxito”

Una organización estatal nueva de centros de recursos familiares promueve el apoyo para familias


Traducción al castellano: Fanny Kraiem

Durante demasiado tiempo “la idea en protección a la infancia había sido salvar a los niños de sus padres,” dice Susan Kaplan, director ejecutivo de Friends of the Family (Amigos de la Familia), centro de recursos familiares de Van Nuys. “El movimiento centro de recursos familiares dice, ‘No, debemos salvar a las familias para los niños.’”

Esta idea fue la chispa que desató por todo California el movimiento de cientos de centros de recursos familiares (FRC). Ahora estas organizaciones se han unido en una organización estatal, California Family Resource Association (Asociación de Recursos Familiares de California, o CFRA, según sus siglas en inglés).

Los centros de recursos familiares se esfuerzan por brindar a las familias “el apoyo que lleva al éxito,” para fortalecer tanto a las familias como a las comunidades, dice Kaplan, presidente actual de CFRA. Por ejemplo, agrega, su centro ofrece “clases de alfabetización para familias” para apoyar a los padres como “primeros maestros.” Luego, a través de las clases, los padres “edifican relaciones y empiezan a platicar, tal vez acerca de algún peligro en la comunidad, y analizan lo que pueden hacer. Se hacen influyentes en la solución de problemas.”

Cuatro áreas de politicas

La primera convención de CFRA el pasado abril atrajo a 300 personas y definieron áreas de politicas cruciales: éxito económico familiar, preparación escolar, bienestar infantil, y salud mental. CFRA tiene como meta difundir las contribuciones de los centros de recursos familiares en estas áreas y también abogar a favor de politicas que apoyen el éxito de las familias.

Apoyo familiar

Hace tres años, “estaba desempleada, se me estaba acabando el dinero, y necesitaba ayuda con mi renta,” dice Vernessa Hawkins, madre de dos hijos, que ahora tienen ocho y diez años. “Yo había escuchado del centro de recursos familiares Fairfield-Suisun. Llamé y fui a verlos.”

Un empleado “hizo unas llamadas” y reunió 75 dólares para le ayudar con la renta, recuerda Hawkins. “No era suficiente, pero si no los hubiera conseguido, estaría yo en camino al desahucio.” Poco tiempo después Hawkins llegó a trabajar en el FRC.

Su experiencia demuestra el tipo de participación de dos sentidos que los centros de recursos familiares alientan. Ella proporciona cuidado infantil, facilita clases de crianza—y las ha tomado ella misma. Maneja el programa de asistencia impositiva—y recibe ayuda con sus propios impuestos.

A través de FRC, Hawkins le consiguió seguro medico a sus hijos y ropa para la escuela que “bien que les hacía falta.” Sus hijos participan en los eventos del centro y algunas veces ayudan a su mamá con el cuidado de los niños.

También se beneficiaron de la clase que ella tomó para ayudar a los niños a manejar el enojo, dice Hawkins. “Tenemos un imán sobre el refrigerador con los pasos que uno puede adoptar para manejar el enojo. Ahora cuando hay un problema, me refiero al imán. Les pregunto, ¿qué puedes hacer para remediar esto?”

Preparación para la escuela

Efigenia Novoa, madre que no trabaja fuera de la casa, ya estaba trabajando con sus hijas preescolares Evelyn y Aída con el alfabeto, los colores, y las formas, pero se inscribió en un programa de preparación escolar situado en un FRC y pagado por Primeros 5, “porque quería que alguien me ayudara.”

Lan Nguyen, entonces educadora de padres, empezó a visitar su casa una vez por semana: “Leía libros y traía juguetes y libros. Traía papel y pinturas, les enseñaba a escribir sus nombres.” Novoa también aprendió—“a escuchar a sus hijas, a hablar con ellas, leer con ellas, jugar con ellas. Lan me prestaba música y yo bailaba con ellas.”

El programa también reúne una vez al mes a los niños y padres. “En el parque corrían y jugaban con pompas de jabón, pelotas, muchas actividades,” comenta Novoa. “En la escuela cantaban y bailaban, había mucha actividad.”

¿Le ayudó el programa a sus hijas? “Sí, definitivamente,” dice Novoa. Evelyn está ahora en primero y “la maestro dice que va muy bien.”

Aprender el idioma del hogar y la cultura, dice Ngu-yen, es clave para el éxito del programa. Para mostrar respeto, “aprendí a saludar y decir gracias en diferente idiomas y para que sientan que son especiales, admiro algo en la casa, como una fotografía familiar,” dice Nguyen. “¡Entonces quieren que uno regrese a verlos!”

Éxito económico familiar

Era una casa que necesita arreglos, no la casa con la que soñaba Maritza Gutiérrez. Para comprarla, dice, “la familia tenía que dar un paso atrás—no más comida fuera, no más idas al cine, no más pedicuras.” Pero ser dueños de su casa valía la pena, asegura Gutiérrez; “es algo estable para heredar a tus hijos y nietos. Y es una inversión.”

No hubiera sido posible sin las clases de educación económica y la cuenta de desarrollo individual que Gutiérrez encontró a través de New Economics for Women (Nueva Economía para Mujeres o NEW, según sus siglas en inglés), organización comunitaria de Los Angeles que provee habitación, cuidado infantil y servicios sociales para familias de bajos recursos.

En la cuenta de desarrollo individual, los ahorros de Gutiérrez se igualaban con fondos gubernamentales a razón de dos por uno. La educación financiera ayudó a su familia a salir de la deuda y a empezar a ahorrar. “La actitud positiva en NEW, que uno puede hacer las cosas, fue también crucial,” dice.

En las clases de educación financiera, los maestros “tenían un tema y los participantes lo discutían—¿cuál sería el resultado si usted hiciera A o B,?” dice Gutiérrez. Y los estudiantes compartían la información—“fue realmente una capacitación comunitaria.”

Ahora ella ve los beneficios para sus hijos, de 8, 13 y 15 años, de ser dueña de su casa. Los mayores han ayudado a derribar paredes, y a instalar pisos, “aprendieron responsabilidad. Están creciendo con la casa,” dice Gutiérrez.

Salud mental

Cuando la amiga de Amy Story murió el pasado febrero, su hija Raquel de 16 años vino a vivir con Story. Raquel necesitaba terapia urgentemente, pero Story no podía otorgar el permiso hasta obtener tutela legal—eso llevó mucho tiempo.

Así que acudió al Marshall Family Resource Center (Centro de Recursos Familiares Marshall) y habló con Kristina Fabián, coordinadora de Healthy Start. “Fue verdaderamente fantástica cuando yo estaba tratando de averiguar que hacer,” comenta Story.

En el espíritu flexible para la solución de problemas del centro de recursos familiares, Fabián hizo arreglos para que una joven estudiante en consejería se reuniera informalmente con Raquel, hasta que empezara la consejería oficial.

“Fue muy útil,” dice Story. “Raquel estaba empezando a hablar de cosas que anteriormente nunca había voceado. Acerca de su mamá—hicieron muchas cosas que le ayudaron a darse cuenta, ‘Sí, esta es la razón por la que estoy tan enojada,’” Ahora tanto Raquel así como el hijo de Story, estudiante de primer año de la secundaria, están asistiendo al FRC para hablar con consejeros colocados allí por el Humboldt County Department of Health and Human Services (Departamento de Salud y Servicios Humanos del Condado de Humboldt), quienes financian enfermeras, trabajadores sociales y consejeros que trabajan a través de FRCs.


California Family Resource Association (Asociación de Recursos Familiares de California) está planeando ahora su agenda legislativa para el año 2007. Para más información, llame a CFRA al 916-338-6633, www.californiafamilyresource.org


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