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"Respetar a los padres como expertos en su propio niño"

Educadores y padres comparten diversas maneras de manejar el choque cultural en el preescolar


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda

"No siempre tienes que tener razón!”, dice Jennifer Boyden, una veterana en educación temprana que ha trabajado con muchísimos niños inmigrantes y sus familias.

Por ejemplo, cuando se encuentra frente a un niño chino que ha sido vestido con cariño con más capas de ropa de las que ella cree necesarias, Boyden ha aprendido a pararse a pensar antes de objetar. Los padres chinos visten a sus niños con mucho abrigo, explica Stella Dijamco, dentista y mamá de origen chino-americano, porque “si [los niños] tienen frío, sus cuerpos tienen que combatir el frío y [esto los hace] más susceptibles” a enfermarse.

Luego, dice Boyden, si realmente hace calor “le pregunto a los padres: ‘¿está bien si le quito algunas capas de ropa?’ Si hay 65 grados lo dejo pasar. Tienes que respetar a los padres como expertos en su propio niño”.

Al menos uno de los dos padres de la mitad de los niños en los preescolares de California es inmigrante. ¿De qué manera los profesionales trabajando con niños en edad temprana pueden trabajar efectiva y respetuosamente con las familias inmigrantes?

Exprese empatía y negocie

Darlene Morales, cuyo programa de preescolar Little Star en Los Ángeles trabaja con un 80% de familias latinas inmigrantes, inmigró desde El Salvador a los nueve años. Morales entiende que los padres pueden tener valores que estén en conflicto con las expectativas de los preescolares de Estados Unidos.

Muchos, por ejemplo, “sienten que sus hijos tienen que estar limpios y presentables todo el tiempo” y a veces se molestan: “¡por Dios, mi hijo tiene pintura roja en su camisa!”. Morales trata de respetar los valores de los padres manteniendo a los niños lo más limpios posible y avisando a los padres con tiempo de la realización de actividades en las que los niños puedan ensuciarse. Una de las madres, María Ángeles, aprecia dicho esfuerzo, así como los mandiles (delantales) que usan los niños para mantener su ropa limpia.

Explique cómo son las cosas en Estados Unidos

Morales dice que algunos padres le dan permiso para dar palmadas a sus hijos en el trasero. “¡Entiendo!”, dice Morales. “Pegar a los niños en el trasero es absolutamente normal en su experiencia y puede estar bien en el sitio donde nacieron, pero va contra las disposiciones legales de Estados Unidos”. Morales explica la ley pero también comparte ideas sobre alternativas posibles: “El objetivo es el comportamiento apropiado”, concuerda. “Probemos de otra manera”.

Básese en la riqueza de otras culturas

Al contrario que en la cultura estadounidense, más individualista, muchas culturas inmigrantes ponen énfasis en la importancia del grupo, dice la profesora de Cal State en Los Ángeles, Marlene Zepeda, que desarrolló el programa de formación titulado Tendiendo puentes entre culturas en la educación y atención infantil temprana. “Por supuesto que no se puede poner a la gente en casilleros”, dice, pero los profesionales de infancia temprana pueden buscar valores positivos en las diferentes culturas.

Los maestros originarios de Estados Unidos, por ejemplo, a veces desaprueban cuando las madres inmigrantes dan de comer a sus hijos en edad preescolar. Pero la perspectiva de esos padres, dice Zepeda, es que “le estoy enseñando a mi hijo a recibir ayuda” y a sentirse querido.

Para muchos padres inmigrantes, dice la proveedora de preescolar de Lancaster Marianella Ortega Leiva Hickery, “cultura quiere decir que todos se ayuden unos a otros”, ¡y a los maestros que entienden esto no les faltan padres voluntarios! En su programa los padres ayudan en el aula, llevan respectivamente los hijos de uno y otro a la escuela y preparan banquetes para la celebración de fiestas de fin de año.

Apoyar la diversidad de forma activa

En el preescolar de Hickery, cuenta ésta, una mamá latina le confesó que su hijo tenía miedo de los afroamericanos y que ninguno de ellos había conocido jamás a una persona afroamericana. Hickery sabía que algunos niños afroamericanos se inscribirían pronto en su preescolar, por lo que “comencé a preparar a los niños”, dice.

Llevó muñecas negras y libros con fotos de niños negros. Habló con los niños de la importancia de ser amigos con todos por igual. Cuando llegaron los niños afroamericanos, Hickery hizo que el niño temeroso en cuestión se sentara junto a los recién llegados durante la ronda de cuentos y los puso en pareja en las sesiones de juegos. Llevó unos tres días, dice, pero el niño “encontró (que los niños recién llegados) eran muy buenas personas, como todos los demás”.

Mostrar respeto por las lenguas nativas

Ángeles dice que para ella es importante que el personal del preescolar Little Star le hable a Eduardo, de cuatro años, tanto en español como en inglés para que no se olvide de su primera lengua. De igual modo, el preescolar de San Francisco Servicios Infantiles Wu Yee contrata personal que habla cantonés y mandarín, las dos lenguas más importantes de la comunidad.

Pero puedes mostrar respeto sin necesidad de hablar el idioma con fluidez. Por ejemplo, cuando las familias hablan lenguas que ella no conoce, Boyden aprende algunas frases, e intercala algunas palabras familiares para los niños cuando les habla para que éstos se sientan más en casa.

En Wu Yee, algunas familias no hablan ni cantonés ni mandarín, sino toishanés, un dialecto rural menos prestigioso. La administradora de Recursos y Referencias Mel-Lin Jue cuenta de una joven administradora que mostraba su respeto por los abuelos de lengua toishanés preguntándoles cómo expresarse con propiedad en su propio idioma.

Qué está en juego

Cuando los profesionales de infancia temprana muestran respeto por la cultura del niño, dice Cheryl Hughes, de Wu Yee, los niños se sienten más cómodos y más confiados en su capacidad de aprender. A largo plazo, este apoyo ayuda a los niños a mantener la lengua de su casa y su herencia cultural. Sin eso, dice Antonia López, del Consejo Nacional de La Raza, y “en tanto tenemos inmigrantes de segunda, tercera y cuarta generación, [los niños] pierden competencia en su lengua y cultura nativas y pierden su capacidad para comprender cómo ser parte de otro mundo”.


¡Participe!

Abogue por políticas que apoyan programas preescolares competentes en términos de diversidad cultural:

1. Apúntese a la English Language Learners Standards Coalition (coalición sobre estándares de idioma para personas aprendiendo inglés). Liderada por el Consejo Nacional de La Raza (NCLR, según su sigla en inglés), esta coalición está trabajando a nivel estatal para asegurar que los nuevos estándares para preescolar que está desarrollando actualmente el Departamento de Educación de California reflejen las preocupaciones de las familias inmigrantes y de las personas aprendiendo inglés. Contacto: Antonia López, NCLR, 916-448-9852.

2. Apoye el Consejo Asesor sobre Diversidad de Los Primeros Cinco en su esfuerzo por introducir programas de preescolar competentes en términos culturales y lingüísticos. Para obtener más información sobre el comité y una copia de los principios de equidad de Los Primeros Cinco vaya a www.ccfc.ca.gov/

3. Involúcrese en el planeamiento de programas preescolares en su condado, especialmente si se aprueba la Iniciativa de Preescolar Universal (ver Proposición 82: Preescolar para todos ).


Recursos

  • Reaching for Answers: A Workbook on Diversity in Early Childhood Education (Buscando respuestas: Libro de trabajo sobre diversidad en educación infantil temprana), BANDTEC (Bay Area Network for Diversity Training in Early Childhood—Red del Área de la Bahía para la Formación sobre Diversidad en Niñez Temprana), 510-658-9197;

  • Bridging Cultures in Early Care and Education: A Training Module (“Tendiendo puentes entre culturas en la educación y atención infantil temprana”), por Marlene Zepeda et.al., WestEd, 877-4-WestEd; www.wested.org

  • Sede de “Los Primeros Cinco” en su condado: Puede obtener información local de contacto en www.ccfc.ca.gov


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