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“Los padres también necesitan apoyo”

Los maestros de cuidado de niños comparten consejos sobre cómo establecer una relación positiva con las familias


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda

Cuando Laly Cervantes comenzó a dar clases en el Centro para Niños del Norte de la Bahía en Novato hace más de 10 años, tenía temor de acercarse a los padres para hablarles de los problemas (de sus hijos). ¡”Me sentía tan incómoda al dirigirme a ellos!”, dice. “Algunos te tratan si fueras una niñera y los otros esperan que lo sepas todo. Si un padre discrepaba conmigo, simplemente dejaba el asunto”.

Ahora, con la ayuda de un curso de Parents Services Project (Proyecto de Servicios para Padres), dice Cervantes, “hablo con los padres abiertamente cada día, llego a conocerlos y me mantengo en contacto con ellos sobre cualquier problema; así podemos trabajar juntos para solucionarlos”.

Para muchos maestros de preescolar y proveedores de cuidado de niños, las relaciones con padres y guardianes pueden ser difíciles. Muchos de ellos dicen que no fueron a aprender educación infantil temprana...¡para trabajar con adultos¡

Pero los expertos dicen que la relación con toda la familia es fundamental para el bienestar del niño. Al comienzo de cada año, dice Cheryl McGrew—maestra en el centro de desarrollo infantil de Grossmont College en El Cajón—ella ya ha conocido a la mayoría de los padres en las sesiones de orientación de la escuela. McGrew nota que a los niños de padres que no ha conocido les cuesta más acostumbrarse a la escuela. “El niño ve que tú conoces a su mamá y que su mamá habla contigo todos los días”, dice McGrew. “Creo que el niño piensa: ‘no pasa nada si me quedo en la escuela’”.

Conozca a las familias enseguida

Muchas maestras no le dan tanta importancia a aprender los nombres de los padres de los niños o de sus guardas, dice Lee Lesser, gerente de proyecto de los programas de infancia temprana de Parent Services Project de San Anselmo. Pero “la relación es crítica. Si se presenta algún problema con el niño puede ser difícil trabajar juntos en una solución cuando los padres y el maestro no se conocen”, dice.

Por ejemplo, el preescolar puede pensar que es importante que los niños aprendan a comer solos, pero puede ser que en algunas familias los padres valoren el hecho de dar a comer a sus hijos. “Si los maestros entienden los valores de cada hogar, a la hora de hablar con la familia sobre sus preocupaciones sobre el niño ya podrán entender mucho más sobre su comportamiento”, dice Lesser. “Eso puede hacer que la escuela y la familia puedan encontrar alguna solución creativa.”

Encuentre maneras informales de conocer a las familias

Eventos sociales divertidos pueden ayudar a estrechar los lazos entre la maestra y la familia. El centro de desarrollo infantil Grossmont lleva a cabo eventos con regularidad, tales como Nacho Night o “Barbecue sobre la Hierba”, para acercar a familias y maestros de un modo casual, dice Kathryn Ingrum, coordinadora del centro y profesora de desarrollo infantil.

Algo tan simple como hablar con los padres al comienzo o al final de cada día, agrega McGrew, ayuda a establecer una relación antes de que se presente algún problema.

Hable con los padres del mismo modo que le gustaría que la traten a usted

La maestra de preescolar Pauahi McGinn dice que es vital que los padres no sientan que el maestro los está juzgando. “Yo también fui una madre joven alguna vez”, dice, “así que entiendo que los padres necesitan tanta atención como los niños”.

McGinn, que ha dado clases en el preescolar Belle Air de San Bruno durante seis años, recuerda un niño al que le gustaba pegar. “Finalmente un día le pedí al padre que viniera a la escuela. En vez de ponerlo a dar vueltas alrededor de su hijo para que vea cómo le pegaba a los otros, le pedí que ayudara con un proyecto de arte. De ese modo pudo observar el comportamiento de su hijo desde el otro lado del aula. Quería que el padre supiera que no estaba criticando a su hijo. Una vez que él pudo ver lo que estaba pasando pudimos hablar sobre cómo manejar el asunto de forma conjunta”.

Comience con comentarios positivos

Cada vez que Maura Mehrian—otra maestra del centro en Grossmont College—tiene alguna preocupación que compartir con los padres, comienza diciéndoles algo positivo sobre el niño. El año pasado, cuando una familia pidió reunirse con ella, Mehrian ya sabía que estaban preocupados con la posibilidad de que su hijo pudiera tener ADD (déficit de la atención). “Así que enseguida les dije que su hijo era muy inteligente, muy bueno para resolver problemas y muy centrado en las actividades que él escogía. Creo que eso tranquilizó a los padres. Luego hablamos sobre distintas maneras de mantener el interés del niño cuando empezara el jardín de infantes para que pudiera continuar percibiendo que las cosas le salían bien”.

No use demasiada jerga profesional

Ingrum dice que es importante que los maestros expliquen los problemas mediante la descripción de comportamientos específicos. Por ejemplo, si un niño se porta mal al comienzo del día no tiene que empezar dándole una lección a los padres sobre deficiencias en la nutrición. “En cambio, yo le diría a un padre algo como ‘esta mañana he observado que su hija estaba corriendo por toda la sala y que le costaba mucho concentrarse. ¿Hubo algo diferente en casa esta mañana?’”.

Ingrum dice que los maestros pueden ser percibidos como expertos, pero es importante que se les diga a los padres: “yo soy experta en desarrollo infantil, pero usted es experto en lo que refiere a su hijo”.

Entienda que los padres pueden pasarlo mal frente a problemas graves

Ingrum recuerda haber trabajado con un niño de tres años que tenía dificultades para procesar información y no podía recordar los colores o los nombres de los animales tras haberlos escuchado muchas veces. Cuando expresó su preocupación a los padres por primera vez, éstos negaron que se tratara de un problema.

Es normal que los padres atraviesen días enteros, o semanas o incluso meses de negación, enojo y tristeza sobre problemas serios, dice Ingrum. Cuando los padres no pueden admitir que existe un problema, dice, tiene que recordárselo e instarlos con sutileza para que hagan algo. “Lo que hacemos es continuar documentando lo que vemos en el aula y esperarlos. Tenemos que ser sensibles a cada padre en particular y frente a cada problema, y reconocer el proceso por el que están pasando”. Eventualmente los padres aceptaron sus observaciones e hicieron examinar al niño.

Adquiera sus propias herramientas

Ingrum encuentra que muchos de sus estudiantes de educación temprana (ECE) tienen dificultades en desarrollar herramientas de comunicación para adultos. Tanto así que está armando un curso llamado “Rela-ciones entre Adultos”. “Con apenas 12 unidades de ECE estamos exigiendo a los maestros de preescolar que sean maestros, consejeros y expertos en diagnóstico, y muchos de ellos sienten que no están preparados para todo”, concluye Ingrum.


Recursos

  • Parent Services Project: 415-454-1870 ó www.parentservices.org (programa y consulta sobre cómo trabajar con familias)
  • WestEd: 1-877-4-WestEd ó www.wested.org (materiales y programas de formación)
  • Child Care Health Program: 800-333-3212 ó www.ucsfchildcarehealth.org (consejería telefónica para proveedores de cuidado infantil)

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