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"Tenía miedo...pero tenía que hacer huelga"

Sindicato de trabajadores de la limpieza en Sacramento conquista cobertura de salud y aumento salarial


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda

Graciela Ávila (38), madre soltera con dos hijos, trabaja de noche limpiando edificios de oficinas en Sacramento. Ávila es una de las aproximadamente mil cien personas que trabajan como personal de limpieza en el área de Sacramento—en su mayoría mujeres, y muchas de ellas madres solteras—que lucharon, con éxito, para conseguir cobertura médica familiar en su trabajo. El personal de limpieza, afiliado al sindicato local 1877 de SEIU (iniciales in inglés de “Sindicato Internacional de Empleados de Servicio”), consiguió beneficios de salud y aumentos salariales tras una huelga de tres días en junio de 2003. “Tenía miedo, miedo de perder mi trabajo”, dice Ávila, “pero tenía que hacer huelga, porque sabía que si mis compañeros conseguían algo para mí me hubiera sentido mal por no haberlos apoyado”.

Comenzando a organizarse

Con anterioridad a la huelga, los empleados de limpieza tenían que trabajar un promedio casi imposible de ciento ochenta horas mensuales para poder tener derecho a cobertura sanitaria individual; asimismo, no existía cobertura para el grupo familiar.

En 1995, SEIU comenzó a organizar a los trabajadores de Sacramento como parte de su campaña estatal Justice for Janitors (“Justicia para el Personal de Limpieza”). En ese entonces el salario promedio rondaba el mínimo y había estado congelado por años, recuerda el líder sindical Andrew Gross-Gaitán. En esa época, entre un setenta y ochenta por ciento del personal de limpieza del área no tenían sindicato, pero para 2003 SEIU había afiliado a casi noventa por ciento de los trabajadores, con lo cual conquistó poder suficiente como para influenciar las condiciones laborales en toda la región. La estrategia de base puso énfasis en el acceso a la comunidad hispanohablante, la cual constituye gran parte del personal de limpieza.

Venciendo el miedo

Roselina García, de 37 años y madre de dos adolescentes, estuvo involucrada en los esfuerzos de organización de base casi desde el principio. “Ella se siente honrada de formar parte del movimiento”, dice su hija de 15 años Erika Muñoz, que a menudo traduce para su madre, la que no habla inglés.

Al igual que otros trabajadores, García dice que fue amenazada por votar por el sindicato. “Le decían que la iban a deportar”, cuenta Erika. “Pero realmente quería conseguir cobertura de salud para ella y para nosotros, y una vez que aprendió cuáles eran sus derechos ya no tuvo miedo”. En 2003, cuando uno de los miembros del sindicato fue despedido, SEIU presentó una demanda ante el Consejo Nacional de Relaciones Laborales y el empleado ganó una compensación económica.

Entrando en acción

El sindicato local 1877 negoció los primeros contratos por separado con cada uno de los empleadores, si bien todos expiraban en la misma fecha, en junio de 2003. La idea era dar más poder a los trabajadores negociando con todos los empleadores al mismo tiempo.

En los meses previos a la fecha de expiración de los contratos los miembros sindicales realizaron manifestaciones, llamadas telefónicas y campañas en los medios de comunicación, y aseguraron el apoyo de líderes religiosos, políticos y de derechos humanos a nivel local y nacional. La huelga, que comenzó el 17 de junio, tuvo un amplio apoyo politico, recuerda Sylvia Ruiz del sindicato 1877.

Consiguiendo apoyo

El sindicato había estado negociando con unas veinticinco empresas. Algunos empleadores firmaron declaraciones en las que expresaban que aceptarían cualquier acuerdo al que se llegara, por lo que los trabajadores de dichas empresas no hicieron huelga. Trabajadores del sector de la limpieza de todo el país llegaron para prestar su apoyo a unos quinientos huelguistas y algunos legisladores—entre ellos Steve Westly e John Garamendi—se retiraron de sus oficinas para no tener que atravesar el piquete.

Ávila dice que para los trabajadores era muy emocionante protestar fuera de los edificios que ellos mismos limpiaban, junto a gente de la comunidad y al grito de “¡sí, se puede!”

“El público ve quienes son los trabajadores y contra qué se enfrentan, por lo que manifiestan su apoyo”, dice Gross-Gaitán. “Se trata de personas que están trabajando muy duro y a las que se les paga casi nada”.

Una gran victoria

La huelga culminó con un contrato de cinco años que mejoraba los salarios e integraría cobertura médica familiar a lo largo de un período de tres años. Actualmente los trabajadores del sector han de trabajar un número más razonable de horas (ciento treinta horas al mes, es decir, unas seis horas y media por día). A partir del primero de junio, y una vez cumplidos nueve meses en el puesto de trabajo, los trabajadores de la limpieza bajo contrato pasan a percibir 8,50 dólares por hora y tienen derecho a cobertura sanitaria familiar.

El éxito de los empleados del sector de la limpieza, dice Gross-Gaitán, proviene de la movilización de una industria entera; esto hace posible que los trabajores suban los estándares en el área para todos.

Conquista de beneficios

La mayoría de las campañas sindicales recientes—como en el caso de los conflictos en los supermercados de California en 2004-2005—han sido de tipo defensivo, donde los trabajadores se movilizan para poder mantener los beneficios existentes. “En Sacramento”, dice Gross-Gaitán, “ellos consiguieron un beneficio que no había existido en el mercado como por treinta años e hicieron que se restablezca”.

Además “aprendí que no estoy sola”, dice Ávila, “que tengo un montón de amigos y compañeros de trabajo y que juntos podemos luchar por nuestros derechos”.

Erika, la hija de García, tenía doce años en ese momento y disfrutó de su valioso papel en la huelga: ayudó a hacer pancartas para las protestas, hizo llamadas telefónicas a miembros del sindicato que hablaban inglés y actuó como traductora. “Yo estaba con los trabajadores, y la mayoría de ellos no hablaba inglés”, recuerda Erika. “Asi que si estábamos en una manifiestación y la gente tenía preguntas yo traducía para mi mamá y explicaba por qué estábamos allí”.


Beneficios médicos en juego

Victoria paralela

En mayo de 2003, empresas que estaban dando empleo a unos siete mil trabajadores de la limpieza del área de la Bahía de San Francisco (quienes también estaban representados por la local 1877 de SEIU), propusieron un aumento en las contribuciones de los empleados destinados al seguro médico familiar de $77 a $145 por mes. Bajo amenaza de huelga, las compañías y el sindicato alcanzaron un acuerdo que redujo la contribución de los trabajadores a treinta dólares mensuales. El contrato también incluyó un aumento salarial de un dólar por hora de trabajo.

La campaña actual

El sindicato local 1877 de SEIU se encuentra actualmente movilizando a empleados del sector de la limpieza que trabajan para empresas contratadas por las cadenas de supermercados más importantes del área de la Bahía, inclu-yendo Safeway, Albertson’s y Raley’s. “Ellos no tienen sindicatos ni seguro médico, y muchos no tienen cobertura (estatal) de compensación de trabajadores. Trabajan horas extras no remuneradas, no se les dan descansos, ni tiempo para almorzar”, dice la organizadora de base de SEIU Sylvia Ruiz, que agrega que a muchos trabajadores se les entrega una suma fija debajo de la mesa.

SEIU está procurando negociar en bloque con las empresas de limpieza contratadas por supermercados, según el modelo de contrato negociado por los empleados de limpieza de la empresa de supermercados Albertson´s en el área de la Bahía en 2004: en la actualidad, los trabajadores del sector ganan hasta $13,50 dólares por hora y perciben seguro médico para todo el grupo familiar.


Recursos

El sindicato local de SEIU 1877—Service Employees International Union (“Sindicato Internacional de Emple-ados del Sector Servicios”, en español)—agrupa al personal de limpieza, guardias de seguridad y trabajadores en instalaciones públicas (tales como aeropuertos o estadios de-portivos) en todo el estado.

  • Sacramento: 916-498-9505
  • Oakland: 510-553-1877
  • San Francisco: 415-885-0087
  • San José: 408-280-7770
  • Condado de Orange: 714-245-9700
  • Los Ángeles: 213-680-9567
  • www.seiu1877.org/

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