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“Canalizar la intensidad”

Consejos para padres y proveedores de cuidado infantil sobre cómo criar y manejar a los niños enérgicos


Traducción al castellano: Lucrecia Miranda

Los “niños enérgicos” (spirited children) suelen ser apasionados, curiosos y el centro de la fiesta. También pueden ser desobedientes, intensos y “difíciles”. Padres y proveedores de cuidado infantil pueden encontrar que su forma habitual de tratar a los niños no funciona con estos niños cuyos días están repletos de caprichos y rebeliones sobre cosas de todos los días.

Los padres de niños enérgicos en general empiezan a notar que su hijo es “diferente” cuando el niño tiene entre año y medio y tres años, dice Helen Neville, enfermera de Kaiser Permanente en Oakland. “Su hijo está empujando, pegando, o mordiendo y ellos se sienten mal, por el niño y por ellos mismos”. Pero existe ayuda: padres y expertos ofrecen maneras en las que los adultos pueden criar y manejar a los niños enérgicos y ayudarlos a aprender a controlar su comportamiento.

Trabaje con el temperamento del niño

“Una gran parte (del trabajo de los padres con los niños enérgicos)...es no presionarlos contra su voluntad”, dice Deborah Shafritz hablando sobre su hija Leah. “Canalizamos su intensidad principalmente a través de las artes; su intensidad es lo que la hace una verdadera artista. Los niños que son atléticos pueden canalizar a través de los deportes”.

Cuando el hijo de Linda Mulvany—hoy de 19 años—era bebé “no me era posible calmarlo, lo cual era devastador”, dice. “La única cosa que funcionaba era llevarlo encima de nosotros sujeto a nuestro cuerpo, lo cual hicimos hasta que tuvo tres años para hacer la vida más fácil a todos”.

“En mi familia el respeto es una parte muy importante de la crianza”, dice Beatriz López, coordinadora del programa en español del Centro de Recursos para Padres de Modesto. “Siempre se ha fomentado que los niños le den la mano a los adultos. Pero mi hijo era muy tímido” y se negaba a hacerlo. “Tuve que aprender a respetar su nivel de comodidad”.

Tome una actitud positiva para resolver el problema

“Mantenga su sentido del humor y la paciencia”, aconseja Alice Shannon, terapeuta familiar en McKinleyville. Por ejemplo, los niños enérgicos pueden querer compartir cada detalle del día con usted, hablando muy alto. En vez de lidiar con el ruido o constantemente pedirle que se calle, Shannon sugiere que se le diga: “‘Ahora mismo mis oídos están cansados. Por qué no le cuentas tu cuento a tu grabadora o a tu teléfono de juguete’ o ‘ve afuera si quieres hablar alto’”.

En la guardería “un niño de cuatro años con mucha energía probablemente no se quede quieto cuando es la hora de sentarse en círculo”, dice Shannon, pero mecerse en un caballo en la esquina del aula puede funcionar: el personal de la guardería puede ver al niño sin que los otros niños se distraigan.

Asegúrese de que el niño haga suficiente ejercicio, duerma y coma bien

“Los niños necesitan mucho tiempo para correr por ahí”, dice Neville. Pueden saltar en un colchón o jugar fuera. “Nosotros compramos un trampolín que funcionó de maravillas en casa”, recuerda Mulvany. Los padres pueden disponer de “diferentes contenedores para arte, ejercicios o bloques”, dice Lisa Root, coordinadora del programa de educación parental de adultos del Centro de Recursos para Padres de Modesto. “A la mayoría de los niños les gusta saltar de una actividad a la otra”.

Los niños que no duermen tendrán más problemas para sentirse bien durante el día, dice Neville. Si al niño le cuesta dormir la siesta, llevarlos a dormir temprano puede ayudar. Mulvany dice que ella planificaba su día poniendo su hijo a dormir a las 6 de la tarde todos los días.

Un niño que no quiere tomar su merienda a la hora indicada puede sentirse mal más tarde. “Creo que a menudo los niños están ocupados y no se dan cuenta de que tienen hambre hasta que es demasiado tarde”, dice Neville.

Shannon sugiere decirles lo siguiente: “Ya sé que no te gusta dejar de jugar, pero una vez que estás dentro realmente disfrutas de tu merienda. Entrar a la casa es difícil, pero se va a hacer más fácil una vez que em-pecemos a comer”. También puede pedirles que ayuden a preparar la merienda o darles a escoger qué hacer al venir adentro: “¿quieres primero sacarte la chaqueta o lavarte las manos?”, agrega.

Si al niño le cuesta dejar su actividad déle un aviso primero y luego un par de minutos para terminar lo que está haciendo antes de que sea tiempo de marchar, agrega Root.

Tome tiempo para usted y para otros miembros de la familia

“Una vez a la semana pasábamos un poco de tiempo solos”, dice Mulvany, “debido a que (nuestro hijo) era tan intenso”. Shafritz tenía tiempo libre cuando su hija comenzó el preescolar. “Le encantó y eso me dio un respiro. Si tienes un niño muy activo que necesita hacer un montón de cosas diferentes no siempre puedes hacerlo en casa”, agrega. También puede pedirle a otro niño mayor que venga a jugar con su hijo mientras usted está en otro cuarto.

Los hermanos pueden sentirse postergados si su niño más activo recibe más atención. “Siempre tratamos de encontrar tiempo para pasarlo con nuestro otro hijo”, dice Mulvany. “Puede ser un par de horas que incluya el ir de compras al mercado, pero siempre había algo especial para él”.

Encuentre apoyo—y apoye a otros padres

Shafritz recuerda que “en un grupo de juegos mi hija (estaba cansada) y portándose mal con los otros niños. Una mujer me dijo: ‘Mi hijo no tiene ningún problema en compartir’ y otra sugirió que Leah fuera evaluada para ver si tenía ADHD (hiperactividad y déficit de atención). Hubiera sido mucho más fácil si otros padres se hubieran solidarizado conmigo y me hubieran dicho: ‘sabemos que está atravesando un momento difícil’”.

Shafritz también comenzó un grupo de apoyo para padres de niños enérgicos. “Fue un enorme alivio encontrar otra gente que podía entender lo que yo estaba pasando”, dice. Pregúntele a su pediatra o al personal de su guardería si conocen un grupo de apoyo en su área. Shafritz también modera un boletín online para padres de niños enérgicos (vea “Recursos”).

Busque ayuda fuera si es necesario

Si “a menudo se siente molesto o frustrado” con el niño, dice Neville, hable con su pediatra o pregunte en su guardería por recursos disponibles en su comunidad. Y si bien algunas personas pueden pensar que un niño enérgico padece déficit de la atención, eso no es necesariamente cierto, dice la enfermera de Kaiser Permanente Rona Renner: esto depende de “qué dificultades tiene el niño y cuánto esfuerzo le cuesta a la familia”.


Recursos

Libros

  • Raising Your Spirited Child (“Criando a su niño enérgico”), por Mary Sheedy Kurcinka (en inglés).
  • The Temperament Perspective (“Una perspectiva desde el temperamento”), por Jan Kristal (en inglés).
  • The Difficult Child (“El niño difícil”), por Stanley Turecki (en inglés).
  • The Explosive Child (“El niño explosivo”), por Ross Greene (en inglés).

A través de Internet

  • Cuestionarios sobre temperamento infantil y consejos para padres pueden encontrarse online en los sitios www.temperament.com y www.preventiveoz.org
  • Center for the Improvement of Child Caring (Centro para la Mejora del Cuidado de Niños): provee programas positivos para padres, con atención a diferentes factores culturales. Dirigirse al teléfono 800-325-CICC, o al sitio web www.ciccparenting.org

Programas de radio con consejos para padres (en el Area de la Bahía de San Francisco)

  • Childhood Matters (La infancia cuenta), los sábados a las 9 de la mañana, en KISS 98.1 FM
  • Nuestros Niños, en español, los domingos a las 8 de la mañana en KLOK 1170 AM

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